Principios de la Interpretación… ¡En acción!

La apreciación no basta para comprender el significado de lo que tenemos enfrente, dicta uno de los principios de la Interpretación del Patrimonio. Necesitamos buscar formas creativas, divertidas y atractivas para comunicar aspectos que consideramos relevantes, necesarios, útiles o incluso, en ocasiones, vitales.

Rocky Mountain National Park, Julio 2018. Foto: A. Jiménez

Estás en la tundra. Aquí no sobrevives en invierno a menos que cuentes con formas muy especializadas para protegerte. Aunque durante esa época esté todo lleno de nieve, este paisaje resguarda vida que florece durante algunos meses cada año. No autoexplores, sigue las indicaciones. Cuídate y cuida la vida que tienes alrededor.

Lo que leíste es el mensaje que yo, como visitante ordinario,  recibí al visitar Rocky Mountain National Park en el estado de Colorado, en los Estados Unidos. No me lo dijeron con esas palabras, sino con una serie de comunicaciones distribuidas tanto en el Centro de Visitantes como en distintos paneles instalados a lo largo de un camino habilitado para la visita pública. 

La visita que realicé podría ser considerada un tanto ordinaria, en el sentido de que hice un recorrido por una ruta muy tradicional, haciendo lo que un visitante promedio, se espera, recorra y haga. Inicié por el Centro de Visitantes, en donde se me proporcionó una introducción a la importancia del lugar, acompañado con información interesante acerca de la flora, la fauna y el reto que representa para ellos vivir en un clima extremo.

“Te quita el aire”, dice uno de los paneles y lo presentan justo cuando sientes que no puedes respirar normalmente (acierto: Te vincula con algo que sientes en ese momento). Después, te proporciona información sobre efectos de la altitud en el cuerpo humano.

Cuestiones importantes vinieron a colación, a través de una serie de informaciones sobre lo que más me importa: Mi salud, mi bienestar físico, mi integridad. En uno de los primeros paneles se orienta a los visitantes sobre precauciones que se deben tener y menciona la importancia de mantenernos hidratados. No seguir las indicaciones en un ambiente tan hostil puede resultar fatal, y no solamente en invierno, sino en verano por la presencia de animales que, de encontrarlos de frente, pueden hacer que te arrepientas de haber visitado este parque. El complemento, claramente, fue información encontrada a lo largo del sendero sobre los efectos del entorno en el cuerpo de humanos no habituados a estas condiciones.

Un recurso utilizado en el Centro de Visitantes me recordó una de las recomendaciones para lograr una mejor comunicación referida por Crag Knockan (*). En su teoría “para explorar conexiones creativas en el desarrollo de temas” nos hace reconocer que exagerar, a veces, ayuda. Exagerar, por ejemplo, en las escalas de tiempo para hacerlas más manejables en la mente de las personas o para que se entienden mejor. En este parque ocurren cambios dramáticos a lo largo del año, pero, seamos honestos, el porcentaje de visitantes que puede visitar el parque varias veces o durante todo el año, seguramente, es muy reducido. De esta manera, los intérpretes ingeniaron una imagen que ayuda a las personas, como yo, a entender lo que ocurre durante todo un año pero en una sola mirada.

Parte de las estrategias de supervivencia en las condiciones de Rocky Mountain es el camuflaje. Algunos animales que cambian su pelaje en una y otra época del año. Los intérpretes acertaron al poner a la misma especie en uno y otro momento del año.

En un panel de pared fue apareciendo la imagen del entorno en cada mes del año, con ejemplos concretos de los cambios más evidentes. El visitante conoce algunos aspectos más significativos de entorno en los meses invernales, luego para ver cómo se va  transformando hasta cambiar casi de manera irreconocible en los meses calurosos. Como complemento, aparecen animales disecados, la misma especie, pero en 2 apariencias muy distintas, porque cambian de pelaje para mimetizarse con el ambiente. Este fue el caso de una comadreja (o he de decir, “dos”), y de unas perdices. En el caso de las perdices, aparecen tres. La de enmedio está “mitad blanca” y “mitad café”, con manchones de plumas de un color y otro entremetidos.

Ir a un parque natural de esta magnitud es una oportunidad para aprender cosas importantes. Los intérpretes lo saben bien, y aprovechar la presencia de visitantes para alimentar la toma de conciencia sobre la vulnerabilidad de la naturaleza es algo que no se debe pasar por alto. En este Parque Nacional, y muy a pesar de que el tema del cambio climático es políticamente controvertido al extremo de prohibir que se hable de él en espacios educativos -como éste-, aparece un panel que remite a la circunstancia tan difícil de deterioro medioambiental.

La Interpretación del Patrimonio, desde sus orígenes, ha considerado como prioridad comunicar la importancia de conservar el patrimonio. En el panel, una referencia al cambio climático global, aludiendo a la vulnerabilidad de especies particulares por los cambios en el calendario natural de invierno y de verano.

La visita a Rocky Mountain National Park resultó en una experiencia muy impresionante. Por el lugar, ciertamente; al igual, por lo que me pude llevar en términos de información; y por supuesto -como intérprete-, por la posibilidad de ver, en la práctica, un montaje cuidado en términos de eficiencia comunicativa.

Gracias a Margo Carlock, Directora Ejecutiva de la Asociación Nacional de Interpretación en Estados Unidos, por la invitación a visitar este maravilloso lugar.

Una de las cosas que aprecié gratamente fue que en el Centro de Visitantes aprendí datos sobre geología, flora y fauna que realmente pude encontrar después, durante mi visita. Cuando las veía me acordaba de lo que acababa de aprender en el montaje museográfico. De principio a fin encontré coherencia y consistencia, y salvo algunos paneles que estaban claramente deteriorados, tal vez porque son antiguos o incluso porque pudieron no “sobrevivir” muchos inviernos debido a los cambios bruscos de humedad y temperatura, la información en lo general fue amigable y con una clara intención de tratar de conectar al visitante.

 

 

 

 

 

Tus visitantes aprenden recordando

La mente de los visitantes a nuestros museos y exposiciones se activa de una manera sorprendente al encontrarse con algo novedoso. Con seguridad, al enfrentarse con algo desconocido, tratarán de encontrar con ayuda de su memoria el sentido de aquello que tiene enfrente. 

¿Qué piensas con esta imagen? ¿Qué comentarios compartirías si estuvieras aquí con un amigo o familiar? El primer contacto con objetos extraños es el la búsqueda de asociaciones en nuestra memoria que nos ayudan a entender lo extraño, y al hablar de ello, reforzamos nuestras ideas. Figuras Bamanas, MET, NY.

Cuando la gente visita un lugar por primera vez, como lo puede ser un museo, parte del cerebro se pone a trabajar entendiendo el espacio, con el fin de saber si no hay riesgos físicos. Si hay necesidad, buscará un baño, un restaurante o el lugar donde se brinda algún servicio en particular. Si hacemos un buen trabajo en la planeación de nuestra exhibición, una parte importante del cerebro estará atento a la exhibición, tratando de encontrar el sentido de todo lo que ve, lee, escucha, huele y siente. Para lograrlo, estaría apelando a la experiencia previa, a los pedazos de memorias que le estarían ayudando a entender lo que tiene enfrente. 

La memoria lo es todo, para bien y para mal. Las experiencias que el usuario haya tenido en lugares similares saltarán con el fin de, inconscientemente, reaccionar de la misma forma como lo habría hecho (o habría deseado hacerlo) en su experiencia previa. Si sabe que es un lugar solemne, se preparará para no hacer ruido, no tocar y tratar de que su presencia sea casi imperceptible. Si el lugar le hace pensar en un lugar lúdico, estará atento a encontrar indicaciones para actuar e interactuar.

Las más de las veces, sobre todo cuando se trata de lugares icónicos y sobre expuestos turísticamente, tendrá su cámara fotográfica lista para la disparar. En ocasiones, los visitantes reconocen que se encuentran ante una circunstancia especial, a veces única en su vida, y tratan de abrir todos sus sentidos para no perder nada de la experiencia que imaginaron en sus expectativas de visita. 

Una vez entrado al sitio, la mente de nuestro visitante juega entre este recuerdo y la exploración de lo novedoso. Son instantes intensos que implican una especial atención, sobre todo durante los primeros minutos, mientras el usuario trata de entender a qué se le va a comprometer tanto física como intelectualmente, tratando de interpretar qué le estará ofreciendo el lugar en términos de su experiencia próxima a vivir.

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En las caminatas por senderos de parques naturales los sentidos se despiertan. En el contexto general y en los detalles saltan referencias a memorias episódicas del pasado, que si las aprovechamos bien, nos pueden ayudar a generar aprendizajes más significativos.

Existen varios estudios que nos ayudan a entender la importancia de estos minutos iniciales y la forma como debemos aprovecharlos en la planeación de nuestros programas como parte de la preparación de la etapa de orientación al visitante. Sin embargo, en esta publicación no ahondaremos tanto en ello sino a otro tipo de recuerdo. Una vez que están en el lugar, la mente de nuestros usuarios dialoga, tanto con el lugar, como con la gente con quien está acompañado. Aunado a la información novedosa que puede estar encontrando, de manera constante está buscando entre sus recuerdos una via para comprender lo que tiene delante de sí.

El Dr. Sam Ham ha reiterado en distintas oportunidades la importancia de conocer qué piensa la gente durante y al final de la experiencia que le brindamos, porque reconoce que el verdadero aprendizaje es algo íntimo y personal, que se logra cuando la gente genera sus propios pensamientos a partir de su interacción con el contexto que visita. En este momento, nos detenemos un poco para preguntarnos: ¿cómo hacer para que este proceso de aprendizaje sea más eficiente? ¿cómo conectar de mejor manera a nuestro público con el lugar, fomentando la creación de sus propios pensamientos?

La clave no esá en otro lugar, sino en la memoria de ellos y ellas, y para acercarnos más a nuestro objetivo hemos de conocer qué recuerdos y pensamientos saltan en momentos específicos durante la visita.Resultado de imagen para memoria comprender El conocimiento previo es altamente relevante, tanto de lugares similares al que visita como de temáticas que vienen a colación, y por mucho que le disguste a los especialistas en arqueología (cuando se trata de sitios arqueológicos), en historia (cuando son propios de esta disciplina), de la biología, la astronomía o lo que sea, los recuerdos pueden hacer alusión a experiencias absolutamente inconexas a lo que un ellos desearían. Puede ser que algo les remita un recuerdo sobre un amigo, sobre su mascota, o sobre un momento que nada tenga que ver con la especialidad principal de lugar que visitan. Aquí es donde nos tenemos que detener y buscar patrones de recuerdos. En un estudio de público se puede rastrear, por ejemplo, cuál es la mayor frecuencia de recuerdos o de referencias a cuestiones particulares en lugares concretos durante la visita.

Como ejemplo de ello les haré alusión a un trabajo que hicieron las Doctoras Lucy R. MacClain y Heather Toomey de Penn State University. En una investigación centrada en las memorias que los visitantes traen y comparten durante una caminata a un parque natural, se dieron a la tarea de monitorear de qué hablaban los visitantes que venían en grupos de familias. Resultaba especialmente interesante para su estudio registrar los recuerdos que les evocaban lugares y elementos naturales específicos, y que podían conocerse a través de lo que conversaban grupos de familias entre sus miembros.

Los usuarios podrían recordar aspectos que vivieron o aprendieron en lugares naturales similares, la charla de algún profesor de clase, el color de un insecto que vieron algún día en la calle o incluso alguna charla informal con cualquier otra persona. Estas investigadoras categorizaron el tipo de recuerdos (fueran de procedencia de experiencias en lugares naturales, en aulas o familiares) vistos como “memorias episódicas”.

Evidentemente, el recuerdo es nuestra primera herramienta para entender algo nuevo, aunque no es suficiente con la asociación porque puede llevar a algo erróneo. Lo que seguiría es combinar este conocimiento con nuestros objetivos de proyectos, alimentados con un poco creatividad: La agudeza en un plan de interpretación tendrá que aprovechar los tipos de recuerdos más frecuentemente asociados como base para la acción acordes con los objetivos de comunicación. 

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Referencias:

McClain, Lucy; Heather Toomey Zimmerman (2016) “Families Connecting Their Prior Informal Learning Experiences to the Natural World During Nature Walks”, en Journal of Interpretation Research, Vol. 21, No. 2.

Claves para mantener a nuestro público bien interesado

Mucho se ha escrito acerca de lo difícil que es que nuestro público lea todo lo que escribimos, escuche todo lo que decimos y consuma todo lo que preparamos para él. ¿Qué ingredientes podemos poner a nuestros discursos para hacerlos más atractivos? 

Cédulas interactivas en Museo Casa Carranza

La planeación del discurso que se plasmará en una exposición, audioguía, video o cualquiera que sea nuestro medio de comunicación tiene importantes consecuencias; dentro de esa planeación probablemente la parte más relevante es la selección de contenidos, que contienen la esencia de lo que queremos que nuestro público aprenda. Entre los contenidos encontramos una gran gama de opciones y posibilidades, que nos ayudan alejarnos de los aburridos conceptos y palabras técnicas que las más de los veces son los principales repelentes de la atención de nuestro público. Por supuesto que ello está en sintonía con varios de los principios de la interpretación que aconsejan brindar información relevante, que se relacione con la vida de la gente a quien la diriges. En realidad este aspecto no implica gran ciencia: Lo que buscamos brindar es un tipo de información que mi público conoce, vive, siente y experimenta día con día.

Aquí podemos prestar atención a dos cuestiones: El proceso y el fin. Durante el proceso buscamos siempre tener a nuestro público atento, esperando el siguiente momento, el siguiente grupo de información. Queremos que quiera seguir, que quiera abrir la siguiente puerta y así llegar al final. El fin es el resultado de toda la experiencia, que si hacemos un buen trabajo, habrá inspirado a nuestro público y lo habrá ayudado a reflexionar desde lo más profundo.

Durante el proceso, el reto es no perderlo, y para ello tenemos que jugar con su mente (en el buen sentido), fomentarle curiosidad y gusto por lo que va aprendiendo, viendo y conociendo paso a paso. Para mantener e incrementar su interés durante el proceso existen varias recomendaciones en la bibliografía especializada. Desde mi perspectiva, lo primero que debemos intentar es unirlos, más que con los objetos, con la gente que hizo o que vivió con esos objetos que se exhiben.

Conectar a tu público con esa gente “que está en la vitrina” es la clave, y para ello podemos echar mano de una pregunta, cuya respuesta presentarás a tu público: ¿qué une como especie a la gente cuyos objetos exhibes con tu público? Para diversos intérpretes la respuesta, y con ello, la aproximación para acercarnos a nuestros visitantes ha sido diversa. Ha habido propuestas desde conectar a nuestros objetos de divulgación (distintas culturas o sociedades) con nuestro público con apoyo en conceptos universales, haciendo alusión a valores, o con mención a aspectos de la vida cotidiana en contraposición al uso de conceptos más abstractos. No podemos negar que estas propuestas tienen gran poder de conectividad.

Además de ello, una forma de conectarlos con esos “otros” es platicarles cómo viven (o vivían) esas personas. Existe una forma de despertar y satisfacer la curiosidad nuestro público ante la posibilidad que le damos de husmear, casi a manera de chisme anecdótico, en la vida de esos “otros humanos”. Para ello, imagina que lo que estás haciendo a través de tu exposición (si es el caso), es provocar un encuentro entre dos desconocidos. Unos son quienes hablan a través de los objetos que exhibes, y otros son quienes vienen a conocerlos (tus visitantes). Ahora imagina que tus visitantes son recibidos, y cual extraños, tratan de definir los códigos de la sociedad o la cultura que está siendo exhibida para saber cómo deben comportarse. Imagina que ellos hacen una pregunta básica, elemental y realmente relevante: ¿cómo vives? El reto en tu exhibición es responder a esa gran pregunta, con apoyo en la información disponible, con creatividad, y con sensibilidad. 

Podría darse el caso de que una de las metas de tu discurso es que conozcan la relevancia de tal o cual acontecimiento histórico, lo cual no entra en conflicto con la posibilidad de intercalar pistas sobre la vida cotidiana de los actores de dicho acontecimiento. 

El “¿cómo vives?” puede responderse de muchas formas, aunque en lo personal a la que más utilidad reconozco es aquella que permita a tu usuario conocer las rutinas de vida de esta gente, como una forma de ayudar a entender algunas de las cuestiones ligadas con sus identidades. Ya he referido en otro post la posibilidad de aprovechar la curiosidad que sentimos los seres humanos por la vida de otros, y cómo ello podemos aprovecharlo en nuestros programas de interpretación.

La parte práctica se resuelve a través de la búsqueda de ciertos tipos de información puntual. Un ejemplo muy ilustrativo lo encontré en el museo Casa Carranza, dedicado a este personaje de la historia mexicana en la Ciudad de México. Previo a tomar la presidencia, la historia de Carranza estuvo inmersa en la política y en la economía nacional, siendo él un personaje muy activo en el período de Porfirio Díaz, durante el movimiento revolucionario y en el período de la Post Revolución, cuando fue asesinado.

Gotas de vida cotidiana: El cortejo entre las clases pudientes.

En la presentación de su vida, y entrecruzado con los aspectos históricos generales, los intérpretes presentaron gotas de cotidianeidad de la vida del personaje: Cuáles eran los hábitos personales de higiene en el baño, cómo se llamaban los caballos en los cuales paseaba, cómo era el cortejo (porque hay un mueble que permitía la conversación entre los enamorados sin que éstos se tocaran), entre otros aspectos.

Aunado a ello está la construcción de la historia que contamos. En lo general, una historia exitosa es aquella que logra que quienes la conocen entiendan el contexto, lo valoren y sientan emociones como los opuestos: empatía / reprobación. La presentación de las rutinas colectivas y la razón de ser que las sustenta es una vía naturalmente viable. En ese momento, podemos decir que tenemos a nuestra audiencia “inmersa en la circunstancia”. Esto en realidad puede vincularse con la experiencia vital de nuestros visitantes (y que curiosamente son elementos que cualquier niño puede comprender): En principio, el asombro ante la diferencia en las formas de vivir, de solucionar los problemas de la vida cotidiana, y que se ven reflejadas en rutinas de la vida cotidiana, los hábitos que no tienen más trascendencia de lo que es el simple paso de los días. Evidentemente esto es sólo parte de la historia, porque seguramente, como complementeo, habremos de presentar esta información en el marco de una historia con movimiento, y por supuesto, con un poco de drama y suspenso. 

 

Pasiones de Intérpretes

 Si hiciéramos un rito de paso a través del cual iniciáramos a nuevos intérpretes, y tras haber sometido a nuestro aprendiz al aprendizaje de los principios, las técnicas y al análisis de suficientes estudios de caso, lo detendríamos y le cuestionaríamos sobre algo que  revelaría si realmente le espera un futuro como intérprete. 

 

Ciertamente, para hacer interpretación se requiere del conocimiento de métodos y técnicas de comunicación estratégica. Pero… ¿qué hay detrás de todo esto? Como respuesta a esta pregunta originaria está, justamente, una línea que tres conocidos intérpretes pusieron hasta el final de una larga lista de principios de la interpretación. Parafraseándolos, su respuesta nos haría afirmar simple y llanamente que es difícil ser intérprete si no se tienen dos claras pasiones. 

Así, tras los 14 principios propuestos por Knudson, Beck y Cable en su Interpretation of Cultural and Natural Resources, el quinceavo dicta que “la pasión es el ingrediente esencial para una interpretación poderosa y efectiva”. ¿Pasión por qué?, se preguntaría uno. Y ellos responden: Pasión por el recurso a interpretar y por la gente que ha venido a ser inspirada por él. Al final del camino, en la meta, está el premio anhelado por los intérpretes. La dulce recompensa es un cambio en la mente de nuestros visitantes, del público, ocurrido tras la experiencia que planeamos y ofrecimos con tanto esmero. 

Interpretive Cultural and Natural Heritage, de Knudson, Beck y Cable en su nueva edición

Con ello se vislumbran los dos grandes pilares en la formación de intérpretes: La pasión y la visión, porque de ambos se desprende el interés auténtico por conocer y por experimentar más y mejores formas de tender puentes simbólicos, emotivos y de conocimiento entre la gente y su patrimonio. La “vida real” de los intérpretes no nos deja mentir. ¿En qué invierten su tiempo estos profesionistas? ¿En qué se les van los días? Veamos en las siguientes líneas si las actividades que hacen los intérpretes realmente reflejan estas pasiones con una noción de visión a futuro sobre sus recursos interpretados. Jeffrey Skibins, Robert Power y Marc Stern se dieron a la tarea de analizar el trabajo que hacen intérpretes de diferentes partes del mundo. En su artículo, nuestros autores presentaron un análisis de más de 70 artículos académicos que reportaban resultados de proyectos de interpretación. Su fin era cotejar la base empírica de las buenas prácticas que han sido publicadas en diversos manuales, y lo lograron muy bien, aunque con un bonus extra: Nos expusieron, sin proponérselos, la gama de actividades en las que se ven envueltos los intérpretes en la vida real, en su día a día.

En principio, quienes están familiarizados con el tema de planeación de la interpretación sabrán lo importante que es ese momento en el cual se asientan los objetivos de cada proyecto. Pues bien, de estos 70 artículos 5 objetivos de planes de interpretación resultaron ser muy populares: Los relacionados con cambios de actitudes, toma de conciencia, cambio de comportamiento, mejoramiento del conocimiento y de los niveles de satisfacción, lo que nos da… ¡el punto de partida de la mayoría de los proyectos de interpretación!

Con la meta en mente, viene la experimentación, de tal suerte que los medios para lograr lo dicho ocupan la mayor atención de los intérpretes. Si sabemos lo que queremos, tenemos ahora que pensar cómo conseguirlo. Esa es, en realidad, la vida cotidiana de los intérpretes, que consiste en buscar formas creativas y cada vez mejor fundamentadas para lograr estos objetivos. Por ello, encontramos 5 actividades mejor representadas o más populares:

  1. Implementación de programas de interpretación en medios de comunicación concretos;
  2. Desarrollo y experimentación de estrategias para de mejorar el involucramiento de la audiencia;
  3. Exposición sobre formas en que se desarrollan temas en la práctica;
  4. Desarrollo de mensajes en vías cognitivas y afectivas; y,
  5. Experiencias multisensoriales.
Dr. Cable, tras una charla que recordó la importancia de la pasión en el oficio de la interpretación. NAI International Conference, Reims, France 2018

Si regresamos a las pasiones y la visión, no tardaremos en reconocer la concordancia con las actividades en las cuales están involucrados nuestros colegas. Cada uno de estos cinco puntos denota conocimiento sobre nuestra audiencia y sobre el medio en el cual se publica nuestro mensaje, así como una experimentación que dará (deseablemente) como resultado, un cambio en la mente de nuestro público. 

Después de todo, la gente y los recursos están en el centro de nuestro universo, y en nuestro ficticio rito de paso, habríamos dejado entrar a la fiesta solamente a quienes, tras un cuestionamiento más bien emotivo, desbordaran pasión por estos dos. 

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Knudson, Douglas, Ted Cable y Larry Beck (1995), Interpretation of Cultural and Natural Resources, State College: Venture Publishing

Skibins, Jeffrey; Robert B. Power; MarkJ. Stern (2012) “Exploring empirical support for interpretation’s best practices”, en Journal of Interpretation Research, Fort Collins, CO: EBSCO Publishing, National Association for Interpretation, InterpPress. pp. 25-44. 

Los 4 propósitos (no) escondidos de los mejores proyectos

Los buenos proyectos de interpretación tienen algo en común: Planeación; y los más éxitosos son los que logran lo que se proponen. ¿Cómo convertir a nuestros proyectos en buenos y exitosos? La primera clave está en el diseño del propósito de la divulgación. Para ello, nos resulta bastante útil conocer cuatro tipos de objetivos que han acompañado durante décadas a los mejores planes de interpretación a nivel mundial.

Conectar al visitante con los recursos es el primer objetivo de la interpretación. En la foto, una visita guiada por un intérprete local en los Jardines Botánicos de Melbourne, Australia. Fotografía: A.Jiménez.

“La interpretación es un proceso de comunicación basado en una misión que forja conexiones emocionales e intelectuales entre los intereses de la audiencia y los significados inherentes de los recursos”, dice la Asociación Nacional de Interpretación norteamericana. Desde este primer enunciado queda claro cómo la misión busca conectar a la gente con sus recursos.

Aquí, los intérpretes se valen de su conocimiento especial en naturaleza, cultura e historia, en combinación con sus habilidades de comunicación y artísticas para revelar aquello que no es autoevidente para las emociones, el intelecto y el espíritu de la gente. Para el intérprete Gregory Benton, algunos términos asociados con este propósito son la comprensión, el aprecio, el conocimiento, la información, la imaginación, la visualización y la imagen.

Si nos detenemos aquí, veremos que la gran mayoría de talleres de interpretación, sobre todo los introductorios, guían un proceso para construir mensajes que  faciliten el encuentro de conocimiento, apreciación y emotivo de nuestros usuarios con los recursos, y tiene sentido si consideramos que éste es nuestro propósito estrella.

Sin embargo, cuando los intérpretes se enfrentan ante el reto de crear planes de interpretación a mediano y a largo plazo para museos, parques y espacios abiertos a la visita pública en general, se multiplica el trabajo como por efecto de magia. En ese momento la guía básica para creación de mensajes o de tesis central y subordinados se queda corta… ¿por qué?

La respuesta la encontramos en la complejidad de interacciones que ocurre entre el lugar y sus visitantes. La inmensa gama de decisiones que pueden tomar en todo momento obliga a los planeadores a valerse de la comunicación para orientarlos con el fin de que tengan una mejor experiencia de visita. Es así como la interpretación se convierte en una herramienta útil no solo en la conectividad de la gente con los recursos, sino en el manejo integral de los sitios y lugares abiertos a la visita pública, ampliando a, cuando menos, tres más, sus propósitos más populares.

Así, encontramos un segundo propósito relacionado con la transmisión de la misión del proyecto de interpretación y con la tarea de influenciar el comportamiento. Su logro se respalda en contribuciones de la sociología y la psicología para el manejo de recursos recreativos. Algunos de los objetivos relacionados son que el visitante se lleve una imagen positiva de la institución o el lugar, al tiempo que se influencía el comportamiento del visitante sobre el recurso. Benton propone algunos términos asociados con este propósito: La conservación, la protección, la preservación, la manutención, el cambio, hacer – no hacer, y público.

El tercer propósito está dirigido hacia la introducción a la gente a relaciones ecológicas para guiarlos hacia nuevos niveles de toma de conciencia, apreciación, comprensión, propiedad y motivación, con la idea de que tomen acciones responsables para reducir los impactos humanos negativos en el medio ambiente. A diferencia del anterior, en éste se promueven actitudes en un ámbito exterior al lugar (museo o parque), más bien hacia un estilo de vida. Benton propone entre los términos asociados la toma de conciencia, el conocimiento y el reconocimiento de conceptos como el agotamiento, la sequía, la hambruna, los recursos naturales y las relaciones. Ciertamente, si reconocemos que en interpretación también trabajamos con recursos culturales, podemos agregar otros términos vinculados hacia nuestra rama, como pueden ser la tolerancia, el valor de la identidad, o el aprovechamiento del patrimonio cultural, por nutrir algunos ejemplos.

Finalmente encontramos un propósito asociado con todos los beneficios que da el hecho de que vengan más visitantes a los lugares que interpretamos. Me refiero con ello a la promoción turística. Ésta se basa en la expansión del interés en el turismo tanto del sector público como del privado. Algunos de los objetivos de la interpretación son el uso de ideas de viaje y la promoción del gasto monetario. Aquí se incluyen términos como visita, destino, viaje, tiempo, gasto, rentabilidad y compra.

Los cuatro propósitos de la interpretación aquí presentados agrupan soluciones a las más frecuentes ocupaciones a las que nos enfrentamos cotidianamente. A ellos se suman otras oportunidades, como la orientación espacial, la prevención para evitar riesgos en los visitantes -o incluso accidentes-, o la del mejor aprovechamiento de los recursos que existen en nuestras áreas de visita, solucionables con programas mucho más pequeños y al interior de las planeaciones generales.

Con todo ello se vislumbra cómo nuestro punto de partida y nuestro destino es el público. Asimismo cómo, poco a poco, la comunicación que sostenemos con él, si se plantea desde un inicio como estratégica, puede llevarnos a una relación de beneficios múltiples contenidos en una interesante gama que incluye una experiencia de visita fluida, amena, divertida y significativa; al tiempo que contribuimos a los propósitos fundamentales de nuestra disciplina, orientados hacia la formación de gente más consciente, responsable y activa en términos de la conservación de aquello que, desde nuestra perspectiva, realmente importa.

De ahí que el propósito de conectar a la gente con sus recursos puede ser considerado un punto de inicio y un fin en la mira, al tiempo que fomentamos una cultura de conservación y de visita a nuestros lugares patrimoniales.

 

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Referencias:

Benton, Gregory (2009) “From principle to practice: Four conceptions of interpretation. Journal of Interpretation Research, 14, 1, 7-31. National Association for Interpretation. Fort Collins, CO: Ebsco Publishing.

Benton, Gregory (2011) “Multiple Goal Conveyance in a State Park Interpretive Boat Cruise”, en Journal of Interpretation Research. National Association for Interpretation. Fort Collins, CO: Ebsco Publishing.

National Association for Interpretation, (s/f) “Mission, Vision and Core Values”, en www.interpnet.com; consultado el 5 de abril de 2018.

Asociaciones de Intérpretes… ¿Afiliarse o no afiliarse?

Formar parte de una Asociación es en realidad una forma de estar cerca de la práctica de la Interpretación, aunque ante una creciente cantidad de asociaciones, bien merece la pena analizar los pros y los contras antes de pasarle a alguna de ellas la tarjeta de crédito.

El día de hoy existe una gran cantidad de Asociaciones de Interpretación. En ellas se concentra la filosofía de la Interpretación y ejemplos de la práctica a nivel mundial. Las asociaciones resultan excelentes vías de vinculación con otros intérpretes. En su seno se discuten, a través de Conferencias y eventos diversos, actualizaciones de experiencias, buenas prácticas, conceptos y metodologías. Además, se promueven publicaciones o en algunos casos se cuenta con áreas específicas para la formación de nuevos intérpretes. 

Tan solo en América existen dos de las más importantes asociaciones: La National Association for Interpretation de los Estados Unidos (que se creó en 1988 al fusionar 2 asociaciones previas) e Interpretation Canada (desde 1976). Se trata de organizaciones que fundamentaron en gran medida a la interpretación y sobre las cuales están sustentadas varias de las mejores prácticas de nuestra profesión.

Probablemente la asociación europea de mayor historia sea la Association for Heritage Interpretation con base en el Reino Unido, que realiza una Conferencia Anual a través de la cual se actualizan experiencias y metodologías.  Por otra parte, Interpret Europe congrega a intérpretes de diversos países en este continente. Si bien no es muy longeva, reúne en realidad la experiencia de gente que ha estado involucrada en interpretación del patrimonio por décadas. 

En nuestro idioma existe también una asociación europea, la Asociación para la Interpretación del Patrimonio, creada en España en 1999, con gran actividad en el ámbito de la profesionalización de la interpretación. Esta asociación se ha distinguido por fomentar la traducción y la difusión de textos clásicos en la interpretación.

Al otro extremo del Globo, en 1992 se formó Interpretation Australia con el fin de compartir ideas, mejorar los estándares profesionales y aumentar la conciencia sobre la interpretación del patrimonio como una profesión.  Muy cerca contamos con una asociación con objetivos muy similares en Nueva Zelanda, la Interpretation Network New Zealand, en cuyo blog se presentan bastantes actualizaciones de interés.

En estas asociaciones, cuando alguien se convierte en miembro, comienza a recibir comunicaciones via correo electrónico o postal; cuando existe una publicación periódica tipo revista, se recibe y con frecuencia se tiene acceso a información privilegiada, como recursos para la interpretación, información sobre proyectos u otras cuestiones. En cada caso encontramos una gama bastante amplia de oportunidades de información y vinculación con otros intérpretes, que podemos agrupar en lo siguiente:

Vinculación. La vinculación entre intérpretes suele ser el elemento fundacional de las asociaciones, cuando se responde a la necesidad de unir esfuerzos para dialogar sobre retos y soluciones afines, así como para promover objetivos más grandes. Si quieres conocer intérpretes o darte a conocer, esta es una excelente vía. Las asociaciones promueven la comunicación entre intérpretes fundamentalmente a través de los eventos que organizan, tales como conferencias y talleres -entre otros eventos-. Un beneficio tangible suele ser el descuento en el costo de inscripción. En casi todos los casos se presenta una Conferencia Anual, y de manera excepcional, la NAI tiene una conferencia anual nacional y una internacional, que desarrolla fuera de los Estados Unidos.

Capacitación. Existe una muy buena opción de capacitación a nivel de Certificación en la NAI en Estados Unidos. Esta asociación ofrece cursos presenciales en una gran diversidad de opciones dependiendo del nivel y tipo de especialización que se busque, con programas tanto para intérpretes como a especialistas en planeación de la interpretación.

Conocimiento y actualización de Mejores Prácticas. Casi todas las asociaciones encuentran entre sus objetivos incidir en la documentación de mejores prácticas, y por lo general se crean atendiendo a retos particulares que se presentan en el ámbito de acción de cada una de ellas. Así, encontramos (por ejemplo) un Best Practice in Park Interpretation and Education and Education promovido desde Australia. A partir de la publicación de documentos cortos, encontramos actualizaciones sobre aspectos metodológicos, sea con acceso gratuito o con acceso a miembros, como es el caso de los recursos documentales publicados por la AHI, así como la amplia gama de documentos disponibles en la NAI. 

Bolsa de trabajo. Pertenecer a una asociación otorga acceso a flujo de información sobre ofertas laborales en el ámbito de la interpretación. En ocasiones, permite circular proyectos grandes que se ofertan a concurso como parte de los mecanismos de transparencia de algunos países. Esta práctica es frecuente en el caso del Reino Unido.

Publicaciones periódicas. Una de las formas de plasmar el resultado de la experiencia y la filosofía de cada asociación es a través de sus publicaciones. En ellas se promueve la comunicación sobre estudios de caso y aspectos diversos de la interpretación. Las asociaciones más consolidadas cuentan con sus revistas, y de manera excepcional, NAI cuenta, aunado a su revista de divulgación (Legacy), una de investigación (Journal of Interpretation Research), mientras que AHI publica su Interpretation Journal.

Dada la amplia gama de opciones, una sugerencia para elegir a la Asociación que mejor convenga es reflexionar cuál es el propósito que se busca para asociarse. Una cuestión resulta fundamental, y es determinante en el resultado para aprovechar la inversión en la membresía, es pensar “con quién me quiero asociar” y “para qué”. Finalmente, si hablamos solamente de conocer buenas prácticas en interpretación, no hace falta asociarse. Existen bastantes recursos físicos -como libros- o revistas en línea (sea o no gratuita) que pueden ayudar a actualizarse.

En términos geográficos, es preciso reconocer con quién conviene más buscar una vinculación, sobre todo si se está pensando en la interpretación en términos profesionales. En otras ocasiones, sí merece la pena contar con certificaciones, y en ese rubro, considerar a aquellas que ofrecen credenciales que sirvan en el ámbito laboral. 

¿Cuánto cuesta asociarme?

Aquí presento algunos costos, con la salvedad de que en todos los casos hay categorías de membresías, algunas de las cuales consideran a estudiantes o a gente que habita en países con economías más débiles. Para dar una idea, he seleccionado la opción de membresía individual general anual.

Interpretation Canada: 65 dólares canadienses (unos 52 USD); National Association for Interpretation (NAI): 75 USD; Asociación para la Interpretación del Patrimonio del Reino Unido (AHI)  32€, alrededor de 40 USD. En Interpret Europe la membresía individual tiene distintos costos dependiendo del país que la solicite, yendo de los 10€ a los 40€ (12 USD – 50 USD). México está catalogado dentro de los países de menor costo en el pago de membresía. Interpretation Australia tiene opciones dependiendo del ingreso de los aspirantes. Una membresía individual tiene un costo de 77 dólares australianos, alrededor de 62USD en la versión. Interpretation Network New Zealand tiene un esquema de costos muy similar al australiano.

La moraleja final: No hay una asociación mejor para todos. Hay que explorar opciones y ver la foma en que se puede aprovechar al máximo la inversión que realizas en aquella por la que te decidas.

Lo que quiero que mi público aprenda

En Interpretación mucho se ha hablado acerca del peligro que es tratar a nuestro público como estudiantes ansiosos por aprender nuestra lección. ¡Hoy quiero que aprendan qué es la fotosíntesis! ¡y yo, que conozcan a las culturas del Mundo Antiguo! Así que escuchen con atención y cuidado: ¡Al final les podría hacer un examen!

¿Quien planeó esta exhibición consideró importante que el usuario aprendiera palabras técnicas? ¿Podría mejorar la propuesta?
Cédula de vitrina. Desafortunadamente, por su diseño no invita a la interacción mental o emotiva con el usuario, limitando la posibilidad de aprendizaje. Museo Soumaya, Ciudad de México.

Si imaginamos un escenario en el cual, en efecto, queremos que nuestro público aprenda algo, entonces tendremos que revisar nuestros objetivos. Sin duda esto es algo que ya muchos practican, aunque merece la pena recordar algunos pensamientos que nos pueden ayudar a diseñar nuestros discursos. Antes de pensar en que queremos que alguien aprenda algo, algunos investigadores se han ido varios pasos atrás, preguntándose cuestiones tan básicas y fundamentales como ¿qué es aprender? o ¿cómo sé que he sido exitoso al comunicar algo?

Encontramos así varias perspectivas. Algunas desde la psicología, otras desde la pedagogía, la ciencia de la enseñanza y la educación. En las nuevas tendencias encontramos varias coincidencias, y tal vez la principal es que no es muy realista pretender que memorizar es igual que aprender. En otras palabras, que memorizar no garantiza ningún cambio en la forma de entender el mundo y por supuesto, que memorizar poco tiene que ver con un aprendizaje que permanecerá a lo largo de la vida.

Aquí viene una clave, y es que cuando intentamos generar un aprendizaje lo que estamos en realidad haciendo es intentar que algo cambie en la mente de nuestro público. De esta manera nos estamos introduciendo en un mundo interesantísimo, que es el de todas las variables que existen al momento de un aprendizaje, comenzando por todo lo que está en la mente, en los sentimientos, en las emociones e incluso en los valores de quien está aprendiendo antes de que comience la experiencia a la que lo estamos invitando. Luego, que hay otra serie de variables que hacen que lo que esta persona tiene dentro interactúen con lo disponible en nuestra exhibición y que se va a sumar con otras variables más: con quién va, si está cansado, si comió o no comió, si el lugar es amigable para el visitante, si la exposición está diseñada para crear experiencias concretas, ¡etcétera!

En el mundo académico encontramos investigadores que han tomado el tema del aprendizaje en museos muy en serio. Mikel Asensio y un grupo de pedagogos españoles, por ejemplo, han llevado el análisis a propuestas que buscan mejores experiencias de aprendizaje, para lo cual hablan de que un aprendizaje más eficiente es el que está doblemente motivado. Es decir, el que va a aprender está motivado y el que quiere que aprenda ha diseñado un programa para, a partir del aprendizaje, favorecer la motivación por aprender del individuo.

Experiencias que dan aprendizaje: Aprender empatía invitando a los niños a escribir mensajes solidarios a gente en problemas en el “Árbol de mensajes”. Australia’s Day, Sydney.

En corto, reconocemos que al momento de hacer nuestras planeaciones interpretativas, centrarnos en nuestro público es vital. Con respecto a lo que hemos dicho, centrarnos en el público significa respetar los procesos internos de nuestros visitantes y armonizarlos con nuestros objetivos que, si están bien diseñados, serán memorables, significativos y ante todo realistas.

Se trata de fomentar esa mágica interacción no nadamás física entre nuestros visitantes y nuestras exhibiciones, sino también mental en los ámbitos tanto racional como emocional. El cómo está en el diseño no nadamás de los objetivos de aprendizaje, sino en la experiencia que, además de ser memorable, generará aprendizaje.

Para ello habremos de preguntarnos cuidadosamente qué queremos que ocurra en la mente de nuestros visitantes, por qué es importante que las personas aprendan tal o cual cuestión, cómo puede ello incidir en el logro de otros objetivos de nuestra exhibición, y para aterrizar nuestras ideas, cómo podemos encontrar formas creativas para lograrlo.

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Alguna bibliografía al respecto:

Asensio Brouard, Mikel “El aprendizaje natural, la mejor vía de acercarse al patrimonio”, en: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Murcia. ISSN 1669-2105.

Asensio, Mikel y Elena Pol “Conversaciones sobre el aprendizaje informal en museos y el patrimonio”, en Heredina Fernández Betancort (Ed) Turismo, Patrimonio y Educación. Los museos como laboratorios de conocimientos y emociones.