¡Sorpresa! Ahora tengo tu atención

Vas caminando por un lugar que conoces, del cual ni siquiera tienes memoria de haberlo visto diferente. Un día, enmedio de ese lugar, aparece una fuente con un letrero que dice “Agua de la Patagonia argentina, aquí”. 

En ese momento, detienes tu camino y dudas en acercarte. Lo haces y miras en su interior. Para tu decepción, te das cuenta de que en realidad, lo que hay dentro no es más que “agua”. Te preguntas ¿por qué decía éso?, y acudes nuevamente al letrero, que de manera complementaria al título habla de cómo funciona el ciclo del agua en la Tierra. El agua que está aquí estuvo a miles de kilómetros de distancia en el pasado, y llegará muy lejos en el futuro gracias a los diversos y complejos sistemas de flujo superficiales, pluviales y marítimos, así como a tantos otros fenómenos interrelacionados. La que ves aquí ha alimentado árboles, animales y seres humanos de todos tamaños, colores y sabores, en todos los continentes del planeta. 

La sorpresa fue grata, y probablemente culminó en un aprendizaje o en una reflexión que no tenías antes. Es posible, si es que te resultó significativo, que a lo largo del día encuentres a alguien con quien compartir lo que viste. Le dirás: ¿Sabías que en la fuente nueva hay agua de la Patagonia argentina?, o quizás simplemente narrarás tu experiencia. Por cierto, dicen los expertos, que si logras que la gente hable de lo que tú presentaste en su ámbito cotidiano, lo que planeaste está muy cercano de considerarse todo un éxito. 

La sopresa fue la clave. Pero como todo, requirió de un ligero toque de planeación. Quien lo hizo habrá pensado “atraeré a la persona, le generaré curiosidad, haré que mire el agua y que lea este mensaje”. El planificador consideró entre sus objetivos uno de conocimiento y algunos de comportamiento, por lo menos. Tal vez pudo haber incluido, y desarrollado en el discurso, alguno sobre cuidado de este líquido vital, o alguno que otro emotivo. Es más, si quizo hacer del evento algo más significativo, pudo haber abierto la posibilidad de que la gente tomara un poco de esa agua para beber… ¡a saber! 

En este ejemplo (inventado por mí para esta publicación), procuré mostrar las posibilidades que se desprenden en el logro de un aprendizaje significativo si sorprendemos a nuestra audiencia, auque en realidad, lo dicho es algo muy conocido por comunicólogos, y sobre todo, por publicistas. 

Esta es, en realidad, una fuente histórica de Centro Histórico de la ciudad de Morelia (Mich, México). Foto: A.Jimenez 2018.

En el mundo de los paneles informativos (también conocidos como cédulas), la sorpresa está muy conectada con algo que se llama “poder de atracción”, que no es otra cosa más que aquello que nos hace voltear, y si tenemos un feliz segundo paso, de centrar nuestra atención y nuestros movimientos corporales en ese objeto. La sorpresa atrae, y si la incorporamos estratégicamente podemos imaginar que decimos “…ok, ya que te tengo aquí, aprovecho para decirte esto:…”

En una buena planeación, evidentemente, esta sorpresa ha de ser coherente y consistente con el resto del discurso. De otra manera, difícilmente un usuario de tu instrumento encontrará relevancia y más contundencia en el aprendizaje que podría llegar a tener. En el proceso creativo, debemos conectar a esta sorpresa con algo a lo que queramos llegar en términos de mensaje.

Por supuesto que “no es una sorpresa” imaginar que algunos especialistas en interpretación hayan atendido a este fundamental tema. En una revista argentina de reciente creación especializada en turismo, recreación e interpretación del patrimonio (que aprovecho para felicitar y recomendar para su consulta), Facundo Rosati publicó un artículo intitulado “¡Sorpresa! Un aporte de la neurociencia para el mejoramiento del aprendizaje en la actividad interpretativa”. 

Merope, número 1, vol 1. Para ir a la revista click aquí.

Aquí, Rosati nos muestra el papel de la sorpresa como parte del proceso de aprendizaje, con ejemplos venidos desde la enseñanza escolar, en donde cito a otro autor de nombre Ballarini quien dijo que  “…en conjunto, las actividades demostraron que una experiencia novedosa con relevancia pedagógica brindada durante el horario regular de escuela puede mejorar la memoria de los diferentes aprendizajes realizados en ese contexto temporal de un par de horas previas o posteriores”.

En este texto, se habla de lo importante que es romper con los patrones que nuestro cerebro reconoce como “habituales”, aunque su uso debe realizarse, como todo, con medida. De otra manera, no nos extrañe reconocer que la sorpresa continua en determinado contexto termina por ser parte de lo ya predecible. La respuesta de nuestro cerebro es clara: Busca entender lo que pasa para poder andar sin estrés, pero considerar que los cerebros de nuestra audiencia serán lo suficientemente reactivos como para dejar de considerar sorpresivo un recurso cuando se usa con demasiada frecuencia. Así, cuando una situación excede nuestro grado de predicción, cuando altera el orden regular de lo que esperamos, nos sorprende. 

En todo sentido, hemos de reconocer que la utilidad de sorprender a nuestra audiencia para fortalecer determinados conocimientos está justamente en que cuando estamos sorprendidos nos encontramos más alertas y más predispuestos a aprender acerca de lo que está sucediendo, de manera tal, que la próxima vez, podremos anticiparnos a ese escenario posible. 

Por supuesto, que la sorpresa puede disminuir, pero no el interés. Si hacemos un buen trabajo, y el desarrollo de la actividad llega a ser agradable, memorable y/o significativa, la próxima vez que esa persona vea un panel cerca de un objeto, probablemente acudirá porque le atraerá la curiosidad por conocer algún dato interesante. Aún más, esta persona alertará sus sentidos para saber si hay otros páneles que no haya visto. 

Lo sorprendente es todo aquello disruptivo de lo previsible, y por ende, no se vale anticipar “te voy a sorprender”, sino simplemente hacerlo. En un recorrido, se pueden aplicar técnicas para aumentar el suspenso, y también hay que reconocer, dice nuestro autor, que si queremos que ésta esté más conectada con nuestro mensaje, el efecto sorpresivo debe estar lo más cercana temporalmente posible del objeto de aprendizaje. 

Par sorprender, entonces, pocas dosis, impredecibles siempre, y con intención, vinculadas siempre con nuestros contenidos.

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Referencia

Rosati, Facundo (2020) “¡Sorpresa! Un aporte de la neurociencia para el mejoramiento del aprendizaje en la actividad interpretativa”, en: Merope. Revista del Centro de Estudios en Turismo, Recreación e Interpretación del Patrimonio, Año 01, Número 1, CETRIP: Argentina.  

4 thoughts on “¡Sorpresa! Ahora tengo tu atención”

  1. Gracias! I’m sorry that I cannot write this in Spanish, but I wanted to say that this idea of surprise in interpretation fits perfectly with my research into inspiration in interpretation. One of the principles of inspiration is the idea that the unexpected is more likely to inspire people than the normal or routine. Cheers.

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