Nuestra circunstancia como intérpretes ante la pandemia Covid19

Museo Nacional de Antropología, México, cerrado por la contingencia Covid19.

El patrimonio está en el centro de nuestra atención como intérpretes, pero ahora las circunstancias parecen retarnos a oscilar entre éste y el manejo del lugar más íntimo, nuestros hogares. En realidad, una de las primeras lecciones de la interpretación viene a colación, al recordarnos algo muy importante: Los usuarios de nuestros programas, la gente que gusta de aprender del patrimonio, también está, durante esta crisis, viviendo este momento de la mejor manera posible.

En plena crisis, el patrimonio cultural y natural encuentran un lugar aparentemente alejado de nuestra realidad. Los sitios arqueológicos están vacíos, el turismo cultural y natural es prácticamente inexistente y los únicos humanos que transitan en el interior de los museos son quienes allí laboran.

Los efectos de esta gran pausa en el uso y en el disfrute del patrimonio se cuentan por millones de dólares, dado que no es algo no sabido el papel de estas actividades en la economía global. Muchos especialistas en interpretación personal, como los guías de turista, seguramente padecen de este momento porque sus ingresos también están en pausa.

La Conferencia Internacional de Interpret Europe, desarrollada por primera vez en línea.

En este momento, la circunstancia le está quitando al patrimonio la posibilidad de ser apreciado empíricamente, aquella cualidad que permite ir, y constatar, sea por la vista, el tacto o el sentir de estar “allí”. El hecho es importante, pero la gente sabe que en el fondo está disponible, lo reconoce como algo que no se irá a ningún lado y que afortunadamente (como parte de los pisos de seguridad), estará allí para cuando esta crisis cambie de tenor.

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Un cuadro de Van Gogh fue robado en un museo cerrado por la contingencia COVID19 (centro Singer Laren de Ámsterdam): La comunicación sobre la importancia del valor del patrimonio no puede detenerse. Fotografía: https://www.lavanguardia.com/cultura/20200330/48180824819/roban-cuadro-van-gogh-coronavirus-museo-singer-laren.html

Ante la crisis, sin embargo, los intérpretes tenemos mucho por hacer. El patrimonio se sigue destruyendo, está siendo saqueado, y la gente ahora más que nunca está buscando opciones para conocerlo sobre todo a través de Internet.

Cual hormigas, debemos seguir trabajando en distintos sentidos. El inmediato, que es el de procurar que la gente se mantenga en el lugar a pesar de la distancia. La cantidad de recursos que están apareciendo en internet para acercarse al patrimonio son solo una muestra de ello.

¿Quién no, durante el primer gran cambio de rutina, en esa semana inicial de “quédate en casa”, se encontró en las redes sociales una gran cantidad de opciones para visitar virtualmente museos y lugares históricos?

La posibilidad a llevar a la familia a los grandes museos del mundo resultó muy atractiva, siendo que esas opciones ya estaban disponibles desde tiempo atrás, pero por alguna razón la gente no las había visitado.

Pero ¿quién de los especialistas en interpretación no se empapó de un poco de frustración al reconocer, una vez más, que muchos de los recursos disponibles carecen de lineamientos básicos de una divulgación de calidad?

En realidad, lo único que nos presenta esta circunstancia, como intérpretes, es un mensaje reiterado de que necesitamos trabajar más y ayudar a que sean más eficientes estas herramientas, para que cuando se necesiten, cumplan con las cualidades de una buena interpretación. Entre ello, resulten en posibilidades de aprendizaje ameno, relevante y significativo.

La interpretación del patrimonio cobra total relevancia y afina sus esfuerzos hacia el desarrollo de planes en medios de comunicación específicos. Ahora, el eje lo tienen, cuando menos durante el tiempo que duren las medidas precautorias que implican no salir de casa y no acudir a lugares como aquellos en los que con frecuencia trabajamos los intérpretes, las nuevas tecnologías.

Lo dicho fue altamente reconocido en dos conferencias internacionales ocurridas en esta semana pasada: InterpTech, organizado por la National Association for Intepretation, y la conferencia internacional de Interpret Europe. Ambas, evidentemente, desarrolladas en línea por primera vez en su historia.

InterpTech, Conferencia Internacional de la Asociación Nacional de Interpretación (USA), desarrollada por primera vez en línea.

Las nuevas tecnologías nos dan muchísimas opciones para ayudar a que el patrimonio no deje de ser presente, aunado a que pueda ser una oportunidad de menguar el estrés del encierro que viven muchas personas. El patrimonio en sí representa palabras que siempre merece la pena recordar, pasado, presente, y ante todo, futuro. Patrimonio cultural en particular, tiene una connotación fuerte referente a la estabilidad, debido justamente a que sus restos han permanecido a lo largo del tiempo a pesar de cualquier cantidad de cambios históricos. El patrimonio cultural yace, pacientemente, diciéndonos: Esto, también pasará.

Sabemos que ahora la gente está no solamente con la capacidad de conectarse a través de internet, sino que está forzada a ello. El reto mayor, y que sigue estando presente en estos eventos, es el de lo que en inglés se refiere como “engagement”, una palabra difícil de traducir literalmente para nuestros propósitos, pero que es fundamental. En nuestro sentir, podemos referirla como compromiso de la gente, pero más bien como una interacción real, significativa y relevante.

Así, las grandes recomendaciones para los intérpretes del patrimonio se vuelven a hacer pertinentes: Enfocar nuestras energías en lo que podemos hacer (y también en lo que como especialistas en comunicación tenemos la responsabilidad de hacer), más que en lo que no podemos hacer. Aprovechar la enorme cantidad de recursos digitales, redes sociales, videos, blogs, TikTok y tantos, tantísimos más.

Planear los discursos, pensar en el usuario (tanto para cuidar lo que decimos como en el uso físico de los dispositivos a través de los cuales emitimos los discursos), y reflexionar sobre los mensajes.