Cambio vasija trípode por gente

Recibir datos técnicos sobre objetos en un museo no es algo muy divertido. Y sí, en teoría los intérpretes lo sabemos, y suena muy bien reconocer que quienes trabajamos con objetos de patrimonio cultural debemos esforzarnos en proporcionar información relevante sobre ellos, en un afán de que nuestro público los encuentre interesantes…

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Vasija trípode teotihuacana.

La realidad es que, aparentemente, no es tan sencillo generar información relevante cuando nuestra fuente de información básica, los textos académicos, están llenos de estos datos. He encontrado bastantes ejemplos de ello a través del esfuerzo de colegas que comienzan el camino de la interpretación. En ellos, con frecuencia, no resulta tan sencillo cambiar de idioma “arqueologués” (robándome esta chistosa definición de mi colega Magdalena García Sánchez, para referirse a la forma como hablamos los arqueólogos), al idioma que usa la gente en su ámbito cotidiano. 

Para aprender a hacer interpretación, un buen punto de arranque es la lectura de textos básicos, así como de los hallazgos en materia de psicología cognitiva, ciencias de la educación y otras relacionadas con nuestra profesión. Pero nos está haciendo falta, tal vez como parte de los entrenamientos iniciales, ayudar a ejercitar el cambio de dato arqueológico (o de cualquier ámbito de las ciencias sociales), a información relevante para los no especialistas en nuestro ámbito. De entre todas las herramientas, incluso antes de pensar en mensajes principales y subordinados conforme a la metodología de la interpretación “temática” propuesta originalmente por Sam Ham en 1992, hay una que vale la pena explorar.

Lo que refiero es, en realidad, la respuesta a una dificultad que se acentúa cuando somos los especialistas en los materiales quienes hacemos la divulgación.

Parece ser que para la gente no arqueóloga, no historiadora, no archivista, es tan claro reconocer cuando se le presentan datos aburridos, técnicos, o palabrejas científicas. Pero para los académicos, ¡qué difícil es desprendernos de ellos! (¡aún cuando, en ocasiones, se trata de colegas que ya han revisado bibliografía sobre interpretación del patrimonio!)  Primera invitación… ¡Hagámos consciente nuestro amor por el objeto y por el dato y dejémoslo para nosotros; no para la tortura de los demás!

Comencemos imaginando que nuestro proyecto implica hablar a un público no especializado de la importancia de un objeto, como… éste:

Pensemos en una presentación de información muy al estilo tradicional, que recupera, en realidad, los datos que un especialista considera relevantes. Aquí, a nadie nos extrañaría leer algo del tipo:

Cultura Teotihuacana
Periodo clásico temprano 200 – 750 d. C.
Arcilla modelada, pulida e impresión de uña
13.8 x 13 x 13 cm.
Colección CONACULTA-INAH-MEX (lo cual es, en realidad, la cédula de texto de donde se obtuvo esta imagen justamente)

Y bien… viene el reto. La tentación es grande, sobre todo para quienes quieren terminar pronto. El trabajo más fácil para un museógrafo-arqueólogo es copiar y pegar lo dicho, pero los intérpretes sabemos que ello no encontrará relevancia en la mente de nuestro público. ¿Qué hacer? Sobre todo ante la disyuntiva de que siempre nos cuesta trabajo “dejar de decir lo importante”, en el entendido -por supuesto, para la mente de los arqueólogos-, de que estos datos son lo que más importa. 

El primer gran error en el que incurrimos los arqueólogos-museógrafos es pensar que estamos haciendo un proyecto para consumo de nuestros propios colegas. Simplemente ¡No tiene sentido! Sabemos, en principio, que los arqueólogos están lejos de ser el público principal de los museos. Incluso, si pensáramos en estos objetos como fuentes de investigación arqueológica, lo cierto es que muy, muy difícilmente, los arqueólogos acudirán a un museo y se conformarán a ver “una” vitrina para argumentar alguna interpretación. Los arqueólogos tienen muchas otras fuentes de obtención de datos: Trabajo en campo, bibliografía, materiales en laboratorio o en bodega…

Dicho ello, habríamos de reflexionar acerca de qué decir sobre este objeto, iniciando con el reconocimiento de que nuestro público es uno que está lejos de contar con la credencial de arqueólogo. Aquí entonces, encontramos una gran regla de oro, que nos ayudará a hacer algo, automáticamente, potencialmente más relevante.

Esta regla consiste en atender a una sola palabra: Humanízalo. No me refiero, por supuesto, a ponerle ojitos, boca y nariz a los objetos. No se trata de convertirlo en un personaje de animación infantil, porque con ello tendríamos exactamente el mismo problema.

Incluso, ese recurso por sí solo, está lejos de ser efectivo. De hacerlo, imaginemos (algo que, desafortunadamente, también veo con bastante frecuencia): ¿Qué diría ese personaje sobre sí mismo? “Hola amiguito. Yo soy ‘vasijín’. Pertenezco a la cultura teotihuacana. Me hicieron en el período Clásico Temprano, en el 200-700 d.C. y estoy hecho de arcilla modelada, pulida e impresión de uña. Mido 13.8 x 13 x 13 centímetros”… MHHHHH… La verdad, aún con ojos y boca de gomita, no me convence. 

Al pensar en humanizar a los objetos hablo de algo mucho más interesante. Obsérvalo, hazle preguntas al objeto (o mejor dicho, al especialista o a la fuente de información básica, sobre el objeto). De ellas, hay tres que nos puede ayudar bastante:

  1. ¿Qué necesitaba la gente que vivía en ese tiempo, y que resolvió con estas vasijas? (¿Sabes que todos los humanos, tu público incluido, sabe lo que es una necesidad social y una solución?)
  2. ¿Por qué era importante que se solucionara esa necesidad? (¿Sabes que diferentes culturas tienen necesidades a veces iguales y a veces distintas a las tuyas?, ¿y que estas similitudes y contrastes pueden serle altamente interesantes?)
  3. ¿Cómo se organizó la gente para hacerlas?

Si observas con atención, le estoy haciendo tres preguntas muy grandes a ese objeto: ¿Para qué lo hicieron? ¿por qué? y ¿cómo? La relevancia en el público comienza cuando se presenta la relevancia del objeto en la sociedad donde la hicieron. Por supuesto, depende a quién consultes, encontrarás una enorme diversidad de posibles respuestas. Pero en esa diversidad también podemos encontrar muchas posibles respuestas interesantes y relevantes de conocer, de contrastar y de presentar a tu público. 

¿Qué tal, entre ellas, una como la que sigue?

Lo interesante de humanizar a los objetos es que a partir de ello, de verlos como producto de algo hecho por humanos y para humanos, podemos encontrar muchas pistas para adecuar estos contenidos al interés particular de distintos tipos de públicos. 

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Créditos de imagen: Vasija teotihuacana (1). Tomada de: https://www.taringa.net/+info/cultura-teotihuacana-actividades_12sriq. Consultada el 30 de junio de 2019. 

Vaso teotihuacano (2). En: 3museos (sitio web). Disponible en línea: https://www.3museos.com/?pieza=vaso-tripode. Consultado el 30 de junio de 2019. 

 

2 thoughts on “Cambio vasija trípode por gente”

  1. Tu artículo es excelente pero, para serte sincero, el ejemñplo de cartela no está a la misma altura.
    Para qué sirve esta vasija que era tan popular que permitía a los “poderosos” controlar a la gente? Qué querían controlar? que se cumplieran ortodoxamente los dogmas religiosos? Si había miles su uso era imprescindible, realmente se controlaba su producción o había un modelo unico en todos los talleres? Los artesanos no podían influir en el diseño ni en su “decoración”, porqué?
    La descripción final es poco interesante porque repites lo que ya estamos viendo: patas cortas para qué? color producto de la cocción de la tierra o algún tipo de engobe (Tinte de tierra)? Se puede referir algún signo de la vasija a un tema concreto de su religión? Sino no me entero de nada.
    Mi comentario tiene el objetivo de reclamar en muchos de nosotros, exceso de teoría de la Interpretación y muy poco, por no decir nula práctica de textos y/o generar una experiencia con la audiencia sobre un objeto o sitio. espero no te sientas mal no tengo la más mínima intención de desmerecer tu trabajo, es muchísimo mejor que muchos que he podido ver. Un abrazo.

    1. Y realmente aprecio tu comentario. Los textos que proponemos deben ser puestos a prueba siempre, con gente como tú que (imagino), no estás en el gremio arqueológico. Y ciertamente aquí falta el componente completo de planeacion de un discurso completo que explique justamente por qué es importante hablar de poder y de control, si esa fuese mi intención en el discurso. Aquí la pregunta sería: ?Tú cómo lo resolverías? !Enhorabuena por la retroalimentacion!

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