La razón de ser de la Interpretación

A lo largo y ancho del globo ya suman miles los proyectos de interpretación del patrimonio. Fácil de constatar, claramente, aunque nunca suficientes, si somos realistas. Son tantos los lugares que reciben visitantes que buscan información de calidad, y tantos los lugares que necesitan del apoyo de la gente para su conservación, que nunca veremos agotado nuestro campo laboral.

El saqueo de sitios arqueológicos también tiene entre sus causas la falta de comunicación sobre su importancia, en este caso, a la gente que vive cerca de estos lugares. Foto: A.Jiménez en Jalisco, México.

Quienes estamos interesados en presentar información sobre el patrimonio al público con las metodologías de la Interpretación del Patrimonio, sabemos que podemos generar experiencias que pueden ayudar a la gente a pensar sobre cosas que nunca había reflexionado. La comunicación, cuando es estratégica, se convierte en un arma poderosa y con gran capacidad persuasiva.

Persuación, ciertamente… ¿Pero con qué fin? La interpretación cuenta ya con varias décadas de historia, algunas más en ciertos países con respecto a otras. En algunos apenas es algo que suena casi como susurro, muy a cuentagotas. En otros, parece una profesión un tanto más popular y reconocida. Los procesos de adopción han sido muchos, y a pesar de la diversidad de contextos en los cuales se ha ido insertando, en cada caso nos encontramos con finalidades coincidentes, gracias una serie de pensamientos que a todos nos unen como base.

Esto ocurre porque nuestro común maestro, Freeman Tilden, tuvo a bien relacionar  por allá de los años cincuenta a la comunicación con la conservación, viendo a la comunicación como una herramienta educativa. Resulta increíble (y muy afortunada), la forma en que se ha diseminado esta idea, porque en lo general se reconoce que la gente que asiste a lugares patrimoniales a veces hace cosas “no adecuadas” o “poco convenientes” más por desinformación que por maldad.

La desinformación ha sido el eje de atención: ¿Cómo hacemos para comunicar aspectos que consideramos vitales? ¿Cómo hacemos para que la gente haga cosas en pro de la conservación del patrimonio, o incluso que simplemente disfrute de los lugares y aprecie el trabajo de quienes los investigan y los procuran? He aquí una de las razones de ser de lo que hacemos. Lo que con frecuencia es referido como “la filosofía de la interpretación” desprende estos valores: Comunicar para que la gente aprecie su entorno, y haga lo que esté en sus manos para cuidarlo. 

Lo dicho ha sido expuesto en innumerables ocasiones, llegando a veces a hacer confluir voces en importantes documentos. Un consecuente importante en la historia oficial de conservación del patrimonio, la grande, la de la voz internacional, fue la Carta ENAME. Su título completo es “Carta ICOMOS para la Interpretación y Presentación de Sitios de Patrimonio Cultural” y fue ratificada en octubre de 2008. Para entonces, Interpret Canada había cumplido ya 31 años, una edad similar a la de la National Association for Interpretation norteamericana.

Para entonces, en ambos países era más que evidente la necesidad de contar con el respaldo internacional para fomentar las prácticas de la comunicación estratégica del patrimonio. Lo era, porque ya se habían asomado bastantes resultados. El gobierno federal en ambos países había incorporado a la interpretación como parte del vocabulario habitual en el proceso de adaptación de lugares patrimoniales para la visita pública.

Así, en muchos contextos ésto ya no era algo que siquiera se cuestionara, aunque en muchos otros era una absoluta novedad. Por ello, la carta ENAME era el resultado de un largo proceso, que reconocía que a pesar de los avances logrados, había todavía mucho por hacer.

Este documento se realizaba preguntas fundamentales: ¿Cuáles son los objetivos aceptables y aceptados para la interpretación y presentación de los sitios patrimoniales? ¿Qué principios deberían ayudar a determinar qué medios técnicos y qué métodos son apropiados en contextos culturales y patrimoniales particulares? ¿Qué consideraciones éticas y profesionales deberían contribuir a dar forma a la interpretación y presentación de entre su amplia variedad de formas y técnicas específicas?.

Con ello en mente, se asentó que la interpretación y la presentación “son parte del proceso global de conservación y gestión del patrimonio cultural”, para lo cual formuló siete objetivos:

  1. Facilitar la comprensión y la valorización de los sitios patrimoniales.
  2. Comunicar el significado.
  3. Salvaguardar los valores tangibles e intangibles.
  4. Respetar la autenticidad.
  5. Contribuir a la conservación sostenible.
  6. Facilitar la participación y la inclusión.
  7. Desarrollar directrices técnicas y profesionales para la interpretación y la presentación del patrimonio cultural. 

Asociados, se manifestaron siete principios: Acceso y comprensión; fuentes de información, atención al entorno y al contexto; preservación de la autenticidad; plan de autenticidad; plan de sostenibilidad; preocupación por la inclusión y la participación; e importancia de la investigación, formación y evaluación. 

Del 2008 al presente, diversos países han adoptado esta Carta. El contexto de interpretación europeo, por ejemplo, ha considerado a este documento entre sus respaldos de acción proactiva de políticas concretas, tal y como ocurrió tras un memorable evento en Italia. 

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Sismo en L’Aquila en 2009 con una enorme devastación. Tras la restauración de muchos de sus inmuebles históricos, se generó para ellos un programa estratégico de interpretación ambiental. Fotografía: Cronaca, 4 de abril de 2018.

En el año 2009, la ciudad de L’Aquila, ubicada en la zona central de la península itálica, sufrió un terrible sismo que causó la muerte de 308 muertos, 1500 heridos y unos 50 mil personas damnificadas. Los daños alcanzaron al patrimonio cultural, porque numerosos monumentos históricos fueron derrumbados o seriamente dañados. Sus monumentos correspondían tanto a la época medieval como al barroco.

En el año 2015, muchos de los monumentos históricos de esta localidad habían sido restaurados gracias a la ayuda nacional e internacional. En este contexto, diversas instituciones se dieron a la tarea de generar un programa integrado a los de conservación y restauración en el cual se hiciera interpretación del patrimonio en estos monumentos (Ver Contienza 2017). La propuesta estuvo fuertemente respaldada con apoyo en la Carta ENAME, dando cabida a la integración de sus principios en distintos fragmentos de este patrimonio.

Las catástrofes, sabemos, siempre desprenden nuevas perspectivas de futuro. El patrimonio como un bien para el futuro es algo que se ha retomado históricamente desde hace incontables momentos. Quienes estamos en contextos en los cuales la interpretación es todavía un conjunto de iniciativas débilmente escuchadas en términos sociales, podemos también respaldar nuestras propuestas en estos documentos que, sin duda, manifiestan la razón de ser de nuestra profesión. 

Referencias:

Contienza, Romolo (2017) “Heritage Interpretation: A tool for conservation, protection and management of environmental and cultural heritage”, en: Scires It. SCIentific RESearch and Information technology. Disponible en línea a través de ResearchGate.

ICOMOS (2008) Carta ICOMOS para la Interpretación y Presentación de Sitios de Patrimonio Cultural. ICOMOS Québec (Canada).

S/A “L’Aquila, perché l’Ue chiede la restituzione delle tasse sospese dopo il terremoto del 2009”. Cronaca. Visitado en línea: www.today.it.

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