¿Así que no quieres ir a la guerra?

Es el año 300 d.C. en lo que hoy llamamos Palenque, Chiapas. Una madre sostiene una conversación seria con su hijo, un adolescente que teme ir al campo de batalla. El joven sabe que en otros combates han fallecido parientes, y la madre, en el fondo, no quiere verlo partir. Es la primera vez que su hijo asistirá a una batalla real.

Los mayas de Palenque fueron una sociedad en la que la guerra ocupó un papel fundamental. Imagen tomada de la revista Arqueología Mexicana, Editorial Raíces.

La madre pide de toda su atención. Le dice: Cuando te ví nacer me llené de alegría. A los pocos días ya te había llevado con las mujeres de nuestro pueblo. Fue allí donde te pusimos la tabla en tu frente, que marcaría la gran diferencia entre tú y el resto de los hombres. Con cuidado, la amarramos al frente de tu pequeña cabeza.

Sé que te dolía de vez en vez la cabeza, pero era algo que tenía que ser porque así lo piden nuestros dioses, y así lo han hecho tus abuelos y los ancestros de tu familia que viven en el mundo de los muertos. Año con año crecías y tu cabeza se alargaba un poco más. En una memorable ceremonia a la que asistió la gente de nuestro pueblo, te presentamos ya sin la tabla cuando cumpliste cuatro años.

Al paso de los años tu padre trajo una pequeña piedra verde de jade. Una vez más, habrías de probar tu valor porque asistirías con el que sabe de dientes. Él te perforaría y te colocaría esa piedra en tu diente frontal. Esa piedra que, al igual que la forma de tu cabeza, te conecta con nuestros dioses.

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Cortesía: 200 Fotos de México. En este cráneo se muestran  incrustaciones de pirita en los incisivos centrales superiores y una prótesis de serpentinita, de color verde, en los incisivos centrales inferiores. National Geographic. Autor: Aldo Díaz Avelar.

Durante toda nuestra vida te hemos procurado. Te hemos arropado, te hemos enseñado a orar por nuestro pueblo, te hemos enseñado de dónde vienes y por qué eres especial. En pocos años serás tú quien gobierne a nuestra gente y debes mostrar desde ahora que vives para ellos. Hijo: Después de todo lo que hemos hecho, ¿ahora me dices que no quieres ir a la guerra?

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En el post anterior me referí al uso de historias, y en ellas, a la inclusión del drama en términos narrativos. Anticipé que vendría algún ejemplo, y éste es uno de ellos. Lo que hay en esta narrativa es un conjunto de informaciones arqueológicas y de la antropología física anudadas con algo que está en el campo de las posibilidades: Un diálogo y un sentir de una madre que da fuerza a su hijo para ir a la guerra, con el franco temor de no verlo regresar. El uso de “puentes”, como le llaman los escritores, para vincular un dato con otro en una narrativa (y que difícilmente podremos encontrar en el registro arqueológico, o en los documentos, para el caso de la Historia), es algo que no siempre ha sido bien visto por los especialistas, pero que para efectos de presentación de datos bajo un esquema que haga de la información interesante, podemos utilizar, siempre con precaución y sin excesos.

Los hechos: Los especialistas han hecho una enorme cantidad de estudios sobre modificación craneal en la élite maya, en donde abundan ejemplos de ello, particularmente de una denominada técnicamente “tabular erecta”. A partir de su abundancia en estos contextos particulares, se ha hecho evidente la relación de la modificación craneal con ideas religiosas sobre la vinculación de esta gente, físicamente distinta, con los dioses. Aunado a ello, otras aparecen con frecuencia, solamente en la élite maya, como lo son las incrustaciones de tipos de piedras preciosas en los dientes, así como la modificación por desgaste de dientes provocando formas distintas a las naturales.

En el breve ejemplo se inicia con una pregunta provocadora, cuyo desenlace no conocemos. Podríamos estar hablando de alguno de los gobernantes que han sido representados en las estelas mayas, para lo cual, estaríamos refiriendo, hipotéticamente, a un momento que con seguridad pasó exitosamente. El joven hubo de ir a la guerra, regresar, llegar a ser gobernante y ser parte de la historia oficial de Palenque.

Lo que referimos aquí es a un momento particular, y podríamos añadir más detalles, también retomados de la información arqueológica y medioambiental de la región. Para Palenque tenemos una enorme cantidad de información, por ejemplo, sobre dieta, padecimientos, mayores motivos de fallecimiento y edades en las que ésto ocurre con mayor frecuencia, así como de rituales mortuorios y de ritos de paso. Sabemos aspectos de comercio, de astronomía, de matemáticas y de otros tipos de conocimiento revolucionario para su época. Hay también información sobre la flora y la fauna que los mayas utilizaban en su vida cotidiana, aún la que no nacía en las inmediaciones cercanas de Palenque.

La gran diferencia está en presentar el objeto con su descripción y hablar de algo que nos hable más íntimamente de la gente que lo hizo o que vivió con él. Lo único que tenemos que hacer es leer de manera distinta los reportes, los libros de arqueología tratando de encontrar detrás de los objetos a las personas para quienes éstos tuvieron sentido.

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Fotografía de cráneo: https://www.nationalgeographic.com.es/destinos/mexico/fotos/3/117.

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