El secreto de una buena historia

En interpretación buscamos conectar emotiva e intelectualmente a la gente con objetos, lugares y temas. Las historias, por definición, son uno de los recursos más valiosos de los que nos podemos valer. Ello porque, si se diseñan adecuadamente, pueden captar la atención de nuestro público al tiempo que alimentamos las razones que harán que les importe lo que con tanto afán cuidamos.  

Resultado de imagen para coco y miguel
Coco la película, un excelente ejemplo de cómo se puede vincular la historia de la pantalla con las historias del público expectador. El resultado: la valoración de una importante tradición  mexicana.

A todos nos gusta escuchar historias. Desde que somos pequeños, escuchamos las clásicas infantiles y sabemos que son más divertidas cuando quien las cuenta impregna en el tono un poco de actuación. La magia de las historias es que nos ayudan a afirmar quiénes somos. ¡Fundamental, ¿no?! Cuando comenzamos a escuchar, a ver o a leer una historia, queremos que sea lo suficientemente vinculante con nosotros, con lo que esencialmente nos importa.

Por tanto, si una historia es vinculante con nuestros valores, con lo que nos importa, será buena, y si es “hiper – súper” vinculante, será “hiper – súper” buena. Con ello, comenzamos a tener claves para saber por qué las personas solemos distinguir entre una buena historia y una mmm… más o menos. La diferencia entre aquella que te mantiene con los ojos y los oídos abiertos de principio a fin, y aquella que te hace voltear a buscar algo más interesante en tu teléfono móvil.

En una buena historia, el drama suele ser un ingrediente bastante atractivo, justamente porque pone en crisis circunstancias y con ello nos hace reaccionar mental, intelectualmente: Exhibe nuestros valores y nuestra esencia al tiempo que expone lo que nos importa, nos hace tomar postura y a veces juzgar, querer participar en la solución, en el desenlace. Sin necesidad de que en realidad nos sitúe en esa situación, imaginariamente nos sitúa adentro de la historia y nos hace ser parte de ella promoviendo, aún si no es algo que pensamos conscientemente, que nuestros pensamientos se activen.

¿Has visto la película Coco? El éxito más grande se da en la parte culminante, cuando la gente en la sala de cine comienza a llorar. ¿Te has preguntado por qué el público llora? No llora porque la abuela está en el mundo de los muertos, sino porque cada una de las personas en esa sala (sobre todo los adultos) tiene alguien, justamente ahora, en ese lugar. La nostalgia inunda la sala de cine, el amor, la añoranza, el recuerdo de algo tan íntimo y personal como son sus propios muertos.

A eso se refiere el dicho “haz de la historia algo personal”. Cuenta la historia, pero vincúlala con la esencia de esa misma historia, que seguramente encontrará su lugar justo en la experiencia humana. Aquí, merece repetir una frase célebre de Andrew Stanton: El éxito de una historia no es una cuestión de suerte: Es una cuestión de diseño.

En el género literario, hay un conjunto de teorías sobre narrativa. En ellas aparece no sólo lo dicho como ejes importantes, sino una serie de aspectos complementarios que ayudan a algo que nos ocupa bastante: contar historias que importen.

Cuando hablamos de patrimonio arqueológico, histórico, natural o de cualquier otro tipo, queremos que la gente sienta lo que nosotros sentimos por él, queremos que entren en nuestro mundo y aprecien lo que nosotros valoramos. Sin embargo, para quienes hacen investigación y que quisieran transmitir ésto a los no especialistas, a veces se les olvida que la forma en que aprecian el patrimonio es producto de años (y a veces décadas) de especialización.

Surge entonces una pregunta: ¿Cómo hacer para que, en media hora, podamos entregar el conocimiento, el amor y la pasión que hemos construido en años o en décadas sobre nuestros recursos a la gente que sólo “pasa por aquí”? Una posible respuesta, como se puede anticipar, es contando una buena historia.

Hacer las historias atractivas e interesantes es algo que mucha gente toma con gran seriedad y profesionalismo. A ellos es a quienes tenemos que recurrir. Ya en un post pasado me referí a algunas de las recomendaciones de Andrew Stanton, escritor de famosas películas como Buscando a Nemo, Toy Story, Wally, entre otras. Ahora lo retomo nuevamente, de una forma un poco más extendida.

En su discurso, Andrew Stanton habla de la importancia de estudiar teorías sobre narrativa para llegar al fondo del asunto. En sus pesquisas, algunos hallazgos marcaron su estrategia. Aquí algunos de los puntos más relevantes:

  • Atiende a algo que el público te está diciendo (aún sin decirlo): “¡Haz que me importe, por favor, en lo emocional, intelectual, estéticamente!”.
  • Lo que hace el arranque de una buena historia es básicamente una promesa fundamental. Nos hace la promesa de que esa historia conducirá a algo que vale nuestro tiempo.
  • El cambio es vital en la narrativa. Si la historia se hace estática, se muere, porque la vida nunca es estática.
  • Haz que la gente quiera saber qué pasará, construye conflictos auténticos con verdades que creen dudas sobre el posible resultado. Para ello, Stanton retoma una cita al dramaturgo británico William Archer “El teatro es una mezcla de anticipación e intertidumbre”.
  • La narración es contar chistes. Es conocer tu remate, tu final. Saber que todo lo que uno dice, desde la primera hasta la última frase, conducen a una meta, y de ser posible, confirma una verdad que profundiza nuestra comprensión de lo que somos como humanos.

En el paso, otro aspecto me parece relevante, y es algo que he venido observando en mis propias investigaciones. Construir a un personaje, a un objeto o a un tema, casi de manera silenciosa o discreta,  arropándolo paso a paso con valores humanos para después, en un momento crítico, hacer que todo su ser, constituido por esos valores, explote en un momento cumbre ante la amenaza al cambio drástico o el cambio real en sí.

Ese momento es justo aquel en el cual tendrás a tu audiencia en el climax de la historia (lo habrás vinculado con él mismo, con lo que le importa), vinculando sus emociones más íntimas y personales con el objeto del que le estás hablando, que bien puede ser un fragmento de su patrimonio cultural o natural. En el siguiente post, hablaré de ejemplos sobre valores asociados historias en las cuales está, en el centro, el patrimonio cultural y natural.

Referencia en este post:

Stanton, Andrew (2012) Ted Talk: Las claves de una gran historia. Disponible en línea: https://www.ted.com/talks/andrew_stanton_the_clues_to_a_great_story?language=es#t-1131447.

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *