En Interpretación, la gente primero, la gente después y al final… ¡también!

¿Alguna vez te has preguntado qué sentido tiene el patrimonio sin gente? Al parecer, el punto clave de esta mágica palabra es que debe ser relevante para quien lo tiene en su historia, en su entorno o bajo su responsabilidad. Si no es relevante, entonces está abandonado, y se convierte en una pieza muy, muy vulnerable pudiendo incluso llegar a desaparcer sin que la gente siquiera lo note.

Presentación interpretativa en Botanic Gardens, Melburne, Australia. 2011. Foto: A.Jiménez.

En Interpretación ésto es algo que tenemos muy presente. De hecho, casi podría decir que es su razón de ser. En principio, queremos hacer relevante el patrimonio cultural y natural a la gente, y para ello utilizamos el poder de la comunicación.

Es por ello que siempre pensamos en nuestro recurso – pensando en que lo que diremos sobre él será importante para la gente y además le provocará acciones que consideramos importantes; o en la experiencia de visita – pensando en que sea fructífera para el visitante. Así, si analizas toda la bibliografía que existe sobre interpretación del patrimonio, verás que pone frente a nosotros una serie de herramientas para que ellos y ellas, la gente, pueda disfrutar y empatizar, experienciar de una mejor manera el patrimonio.

La fórmula de la Interpretación

Para muestra, un botón: En el Sistema de Parques Nacionales de los Estados Unidos, hace tiempo que se inventó una ecuación que ayuda a quienes se están entrenando en este campo a identificar tres aspectos básicos que deben estar presentes en todos los proyectos de interpretación.

Dijeron entonces: Para tener una oportunidad interpretativa, debes contar con: 1) Conocimiento de tu audiencia; 2) Conocimiento del recurso que estás interpretando; y 3) ¡Multiplicarlo por las técnicas apropiadas! Claro, se nota una enorme tendencia del cientificismo en esta ecuación muy acorde a la herencia de los años setenta.

En otras palabras, reconocemos claramente que nunca podremos llegar a hacer ésto: (Ca – Cr) x TA = OI, tal y como está formulado en tantos manuales de interpretación -la Interpretación y los procesos que ella genera son mucho más complejos que una fórmula matemática-. Sin embargo, sí encontramos en ello una clave ineludible: El conocimiento de la gente es lo primero que hay que considerar.

Por supuesto que enmedio está el recurso, con múltiples estudios de diversa índole en su interior, basados en una enorme cantidad de perspectivas disciplinares. En ellas, puede -o puede no estar presente-, la gente, porque es de ese análisis de donde se desprende para identificar los valores y significado patrimoniales.

Pero al final, encontramos que para revelar este significado, volvemos a la gente, porque al hablar de “las técnicas apropiadas”, hablamos de aquellas que aprovechan las posibilidades metodológicas que nos ayudarán a que la gente encuentre útil y relevante lo que le queremos comunicar acerca del recurso.

La economía de la experiencia

Además de lo dicho, la interpretación da mucha importancia al proceso justo cuando estamos haciendo el acto de la comunicación. Queremos que mientras estamos comunicando algo que consideramos que se debe saber, el público se encuentre atento, se divierta y también se entretenga.

De ahí que escuchemos cuantiosas veces: Hay que involucrar a todos los sentidos, hay que asegurarnos de que el mensaje es acorde con lo que la gente quiere o le interesaría saber, entre otras cuestiones. Cobra sentido, entonces, una herramienta añadida en la historia de la interpretación, en donde encontramos pues a la propia economía… ¡increíble, ¿no?!

Joseph Pine II y James H. Gilmore hablaron en su momento de que la economía emergente en Estados Unidos era “la economía de la experiencia”, y aquí voy a citar, textualmente, un párrafo que se encuentra en el manual escrito por la Asociación Nacional de Interpretación de Estados Unidos, escrito por Lisa Brochu y Tim Merriman, en donde aluden a la metáfora siguiente:

“En la economía agrícola, la madre preparó un pastel de cumpleaños desde el principio con ingredientes locales. En la economía manufacturera, mamá compró una mezcla de pastel de caja, añadió algunos ingredientes y horneó un pastel. Luego vino la economía de servicios y ella consiguió el pastel, incluyendo el decorado, en el supermercado local. En la economía de la experiencia, ella los llevó a tí y a tus amigos a (un lugar en donde) obtuviste el pastel, los juegos, los premios y la comida -toda una experiencia completa-“.

Y complementan:

“De acuerdo a Pine y Gilmore, los negocios de la economía de la experiencia tienen cinco elementos básicos. Éstos intentan: 1) Armonizar las impresiones con señales positivas; 2) Eliminar señales negativas; 3) Invlucrar los cinco sentidos; 4) Dar un tema a la experiencia; y 5) Proveer objetos de recuerdo”.

En Interpretación, ha sido natural la adaptación de este conocimiento, porque sabemos que cuando hacemos planeaciones completas, debemos intentar, al  máximo, que nuestros visitantes estén presentes “en cuerpo y mente”, mientras queremos comunicarles algo importante.

Para comenzar, siempre partiremos del hecho de que nuestro público no es un público cautivo (aún si está comprometido a quedarse físicamente, se puede “ir” mentalmente, que es exactamente lo mismo para nuestros propósitos).

Conectar a las cosas con la gente

Una forma de llegar a ello es generar programas “dirigidos al mercado”, en donde se ofrezcan historias en las cuales la audiencia está verdaderamente interesada. Hemos de esforzarnos en combinar, entonces, lo que nosotros consideramos muy, muy importante comunicar, utilizando (y regresamos a la ecuación), las herramientas metodológicas que nos permitan que esa información sea relevante.

Para ello, en interpretación se ha hecho uso de otro concepto: “Conectar lo tangible con lo intangible”. David Larsen alude a esto como la necesidad que tenemos de presentar las cosas (los recursos, los objetos), siempre añadiéndole un contenido esencial, un intangible. Los intangibles son conjuntos de información que ayudarán a que la gente ponga sus emociones, su corazón, en los objetos. Para terminar, presentaré un ejemplo de él mismo:

“Imagínese que usted tine una pluma de ganso con una larga barbilla blanca. Usted la pasa por un grupo de personas en su viaje guiado y le pide a cada una que diga solo una palabra para describir la pluma. Ellos dicen suave, blanco, sutil, sedoso, delicado”, y usted está de acuerdo que todas estas palabras la describen bien. Luego, usted les explica que ésta es una pluma que fue cortada en su extermidad, sumergida en tinta, y usa para firmar la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos. Usted de nuevo pide a cada persona que diga una palabra que la describa. Ahora ellos dicen “libertad, historia, patriotismo, poderoso, duradera”. El conocimiento de la historia detrás de la pluma, permite a la gente encontrar significados detrás de un artefacto aparentmente simple, lo que era sólo una linda pluma blanca, de repente llegó a ser una parte importante de su herencia cultural.


Las referencias han sido tomadas de: Brochu, Lisa y Tim Merriman (s/f) Interpretación personal. Conectando su audiencia con los recursos patrimoniales. The National Association for Interpretation.

Intérpretes latinoamericanos juntos por primera vez

Cuando pensamos en Interpretación solemos imaginar escenarios en países anglosajones. Sin embargo, Latinoamérica tiene también ya un camino sobre el cual podemos seguir aumentando, mejorando y enriqueciendo a nuestra profesión. ¿En qué pensamos los intépretes latinoamericanos? ¿Cómo son nuestros proyectos? ¿Qué problemáticas nos aquejan? y ¿cómo vemos el futuro de nuestra profesión? Algunas de estas preguntas se contestaron en un histórico foro, al cual dedicamos estas líneas.

Cientos de intérpretes distribuidos a lo largo y ancho de Latinoamérica, desde sedes y desde sus ordenadores en un evento histórico.

México, Costa Rica, Guatemala, Perú, Colombia, Chile y Argentina fueron los países que presentaron trabajos en el 1er Congreso Latinoamericano de Interpretación del Patrimonio, gracias a una organización entre instituciones y al aprovechamiento de nuevas tecnologías, a través de lo cual pudimos conectarnos a través de salas de videoconferencia.

El foro nos ayudó a entender cómo hemos estado conociendo y adaptando la Interpretación a nuestros contextos. Para algunos la historia es larga, mientras que para otros es un reciente descubrimiento, aunque en todos los casos, tenemos mucho camino qué recorrer para lograr posicionarnos como una profesión más conocida y reconocida.

Me pareció interesante el conjunto de preguntas que fueron apareciendo una a una, algunas de las cuales merecen atención. Muchas participaciones mostraron un panorama originario, que es nuestra base, la riqueza de nuestro patrimonio. De ahí que arqueólogos, biólogos e historiadores (principalmente), iniciaran sus presentaciones hablando de lo que ellos y ellas consideran importante de sus patrimonios. Luego, se hablaba de que ese patrimonio tan valioso merecía ser comunicado.

Durante el evento se presentaron pósters digitales en línea, y aún se pueden visualizar a través del Sitio de Internet.

Ahí se comenzó a desprender una pregunta: ¿deben los especialistas hacerse intérpretes? ¿o deben los intépretes acercarse a la especialización de las áreas de conocimiento? Al final nos dimos cuenta de que ¡no tenemos respuesta! Lo cierto es que, a la interpretación, se llega desde distintos canales, generalmente por un descubrimiento personal que da un giro a nuestra ruta profesional. Por ello se habló de que  siempre, de la mejor manera, es deseable aseorarse de todos los ámbitos en los que uno se encuentre en posición débil: Si se es especialista, en el intérprete; si se es intérprete, en los especialistas en los temas que comunicamos.

Las inquietudes de los intérpretes también salieron a flote. Una importante fue ¿cómo hacemos para fortalecer la profesionalización de la interpretación en nuestros contextos? Sam Ham nos acompañó, y nos instó a que publiquemos, a que sigamos haciendo más foros de este tipo; y desde otros espacios se comenzó a plantear la idea de tener una plataforma de comunicación más permanente. La página del evento de Facebook podría ser un primer mecanismo para este efecto, de tal suerte que podríamos con ella compartir inquietudes, noticias y vías de colaboración. En cada país habremos de fomentar la comunicación interna, y eso es tarea que, quien tenga oportunidad, habrá de acoger.

Fueron diversas las experiencias en la interpretación, y en algunos casos, bastante inspiradores. Podemos, con interpretación, divertir a los niños mientras aprenden; ayudar a fortalecer el patrimonio de las comunidades, ayudar a conservar sitios arqueológicos, históricos, paleontológicos, así como patrimonios tradicionales, marítimos, naturales y de todo tipo. En el Congreso, bastantes experiencias en este sentido fueron compartidas.

También aprendimos que hay gente que ha estado trabajando, desde tiempo atrás, en fomentar y en divulgar a la Interpretación. Ésto, desde instancias académicas que incluyen estudios de posgrado, capacitaciones de gobierno y espacios que desde la iniciativa privada existen no solamente para capacitar, sino incluso para certificar a intérpretes. Cursos, webinarios y programas especializados comienzan a abundar. Aunado a ello, que en todos los países, quienes quieran mejorar la comunicación sobre sus patrimonios, pueden encontrar especialistas.

El Congreso constituyó una buena plataforma para enterar a la gente interesada de oportunidades de actualización en el ámbito de la Interpretación.

Ciertamente, no todo es “miel sobre hojuelas”. Hay bastante trabajo por realizar. Nos encontramos aún ante un panorama en el cual nuestra profesión es pobremente conocida, y ello incide que la todavía pequeña cantidad de proyectos, con respecto a lo que podría haber.

Habremos de trabajar en fortalecernos, y para ello, me parece que una vía es apoyarnos en nosotros como red, y en otras redes que ya están bastane consolidadas en el mundo. Necesitaremos echar un vistazo a las asociaciones internacionales, a la actividad tan creciente que está habiendo en otros lugares del globo, no para copiar, sino para aprovechar, para adaptar, para producir una interpretación auténtica en nuestros lugares.

El resultado del Congreso fue absolutamente inspirador. Con él, nos damos cuenta de que somos muchos los interesados en la interpretación del patrimonio, y que fuimos representados por 1700 participantes que, apenas siendo el Primer Congreso, supieron del evento y se registraron. Es sólo la semilla, y con seguridad pasado el tiempo habrá basante más gente interesada, que por alguna u otra razón, no se enteró del evento.

¿Quieres conocer los trabajos que se presentaron? Ahora mismo están disponibles los pósters del Congreso; si quieres actualizaciones sobre los videos y la publicación (o recibir un ejemplar en tu correo), regístrate en la página del Congreso… ¡es gratis!

Así que, en este post, sólo me queda el respiro agradable de haber contribuido con gente tan valiosa en este enorme trabajo que, quienes estamos buscando que se popularice nuestra profesión, trabajamos día con día.

Por la coorganización del Congreso, gracias a: Jon Kohl, Director de PUP Global Heritage Consortium en Costa Rica; Yaminel Bernal Astorga, Coordinadora de la Licenciatura en Administración de Archivos y Gestión Documental de la ENES-UNAM, Campus Morelia; Manuel Gándara Vázquez, investigador de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía del INAH en México; Maritza Tovar, docente de la Universidad Científica del Sur y Directora de IP Perú; Anabella Coronado, Coordinadora de la Maestría en Patrimonio con Énfasis en Museos de la Universidad del Valle de Guatemala; Diana Mora, del Servicio Nacional de Aprendizaje de Colombia, así como a toda la gente que participó con sus ponencias, sus pósters, en la organización y como asistentes al Congreso.

Gracias también a las instituciones que lo hicieron posible: El Colegio de Michoacán en México; la Escuela Nacional de Estudios Superiores de la UNAM campus Morelia (México), la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía en el mismo país; PUP Global Heritage Consortium; el Centro Científico Tropical de Costa Rica; la Universidad de Costa Rica; la Universidad del Valle de Guatemala; la Universidad Científica del Sur en Perú; y el Servicio Nacional de Aprendizaje de Colombia.