Temas sensibles

Los blancos sufren porque cada día hay menos empleos. Los negros sufren porque no encuentran empleo. Los blancos culpan a los negros, quienes aparecen en su historia como usurpadores; los negros acusan a los blancos de negarles un derecho laboral. En ambos casos hay carencia, hambre y sed de no padecer. Si elaboraras un discurso para el público: ¿qué bandera tomarías?

Panorámica de Manzanar. Cortesía: https://www.nps.gov/manz/planyourvisit/index.htm.

Como esta circunstancia, abundan las historias en donde no todo es una decisión sobre dos opuestos. Al hablar de historias recientes, no es difícil encontrar voces encontradas, en donde para unos la experiencia fue absolutamente distinta a la de para otros. Hablar de una gran injusticia para un grupo puede referir al mismo evento al que otros refieren como una muy buena decisión.

Ante recuerdos sobre eventos determinados, las emociones emergen, y cuando interpretamos temas tanto del pasado como del presente, se pueden despertar sentimientos de felicidad, tristeza, frustración o ansiedad  (entre muchas otras posibilidades). ¿Qué decir de otros eventos, en donde la gente sólo quiere olvidar? Pensar en acontecimientos que promovieron la muerte y la desgracia de seres queridos, o que privaron de algo importante a la vida de otros son cosas difíciles de tratar, aunque no en pocas ocasiones, necesarias de presentar. En momentos como éste, el intérprete se convierte en un agente importante de reflexión y una guía para orientar formas de entender dichos fenómenos.

 

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Monumento ubicado en Manzanar. Cortesía: flickr.com

Aquí, bien merece la pena recordar que la comunicación estratégica puede llegar a ser altamente persuasiva (tal como lo ha reiterado Sam Ham en sus distintas publicaciones). Contar con una postura que se alinee a un objetivo y a una estrategia puede derivar en un cambio en el rumbo de los pensamientos, así como en las actitudes individuales y colectivas. A través de un programa eficiente de comunicación, la gente puede terminar inspirada hacia una u otra manera de apreciar la realidad.

En todo momento, es imprescindible reflexionar qué consecuencias puede llegar a tener nuestra intención de discurso. ¿Puede dañar a alguien? ¿Puede fomentar la destrucción o el deterioro del patrimonio cultural o natural? ¿puede generar a la vez efectos positivos y negativos? y de ser el caso, ¿vale la pena sacrificar? o ¿cómo se puede reducir el impacto negativo? Si consideramos estas cuestiones, podremos evitar que un posible sector de visitantes se sienta (o se sepa) excluido, o que incluso genere reacciones sociales en contra de nuestras exhibiciones.

Los ejemplos abundan, aunque no son muchos en los cuales se hayan elaborado programas interpretativos afrontando este reto. Interesante me pareció un sitio histórico llamado Manzanar, en California. Al ingresar a este parque nacional, un texto nos recibe:

“En 1942, el gobierno de Estados Unidos ordenó a 110 mil hombres, mujeres y niños abandonar sus sus casas y situarlas en un campo remoto de estilo militar. Dos tercios de ellos nacieron en América. Ninguno fue perseguido por espionaje o sabotaje. Para 10 mil de ellos, Manzanar sería su nueva casa”.

A primera vista, un juicio automático nos llevaría a pensar en que dentro de los horrores de la guerra, el arrancar identidades territoriales es una devastación cultural. Sin embargo, es una sola cara de la moneda.

Manzanar, al momento del arribo de esta gente, era un lugar a medio construir, de tipo militar, a donde llegaron japoneses – americanos. Mientras que una parte de sus habitantes tienen recuerdos profundos de dolor y humillación, otros, sorprendentemente, tienen buenas memorias del campo. Algunos miran atrás y asumen que la decisión de concentrarlos fue un error que nunca debió haber ocurrido, mientras que para otros fue una decisión acertada.

Ésta historia, narrada por Ted White, la encontramos en un artículo de la revista Legacy de la National Association for Interpretation, dedicada a “Sitios de Conciencia”. Ante esta dicotomía de perspectivas construidas en la memoria de sus habitantes, Ted desprende una pregunta vital: ¿Cómo logramos un balance en la interpretación que no parezca un sermón o una trivialidad, y así como contar una historia cargada de emoción de una manera que presente la verdad sobre la gente que vive ahí? ¡Gran reto!

Manzanar. Cortesía: Wikimedia Commons

En el desarrollo de la propuesta, aparece una posibilidad que no va hacia una u otra postura, y que más bien se visulmbra como algo “políticamente correcto”. El interés es en la percepción de los habitantes sobre su propia historia, lo cual aparece aquí como eje central. En un análisis de usuarios, son ellos a quienes hay que atender primero, porque la historia que hay que contar es, justamente, la que ellos experimentaron. El discurso no es un juicio sobre la concentración de gente, sino sobre el producto, que es la historia de vida de sus habitantes, quienes ante una forma distinta, inicial, de presentar la historia, llegaron a decir  “¡Así no es como yo lo recuerdo!”

En ese sentido, el ámbito educativo se dirige hacia otra perspectiva, y la solución no pudo ser otra más que provocar pensamientos y emociones distintas en cada visitante. Así, en lugar de elegir una historia sobre la otra, los intérpretes del Sistema de Parques Nacionales optaron por honrar la tensión que existe entre las diferentes narrativas. Con ello, presentaron las historias divergentes y como parte del proceso animaron a la gente a que siguiese exponiendo sus diferentes versiones sobre lo ocurrido.

La historia no tiene una sola cara, situación que seguramente hizo reflexionar a los intérpretes a la hora de hacer la planeación del discurso. Como sabemos, este tipo de aproximaciones tocan directamente las discusiones que, al momento de trabajar sobre los mensajes a emitir, derivan en metas y objetivos concretos. En una propuesta previa, sobre la cual trabajó este proyecto, había voces que consideraban que la interpretación en el parque contradecía sus memorias, sugiriendo que tal vez los japoneses entrevistados eran muy jóvenes como para tener una perspectiva crítica de lo que pasó.

Entre las enseñanzas que nos deja este ejemplo podremos recuperar cuando menos, dos: La primera es que debemos pensar en las consecuencias sociales de nuestros discursos (consecuencias que en ocasiones pueden afectar incluso a los testigos materiales e inmateriales del patrimonio cultural); y la segunda, que hay que estar atentos a las distintas formas, voces y perspectivas que se han construido históricamente sobre el patrimonio que interpretamos.

White, Ted (2011) “Interpreting Manzanar”, en Legacy. The magazine of the National Association for Interpretation. Sept-Oct 2011, Vol. 22, Number 5.

2 thoughts on “Temas sensibles”

  1. Existen diferentes tipos de espacios o escenarios interpretativos. Los espacios interpretativos se basan en el marco de la disciplina de la Interpretacion del patrimonio cultural y ambiental. Las defiiniciones han ido cambiando hasta llegar a un conjunto de conceptos que se encuentran en pleno porceso de analisis y tecnicas propias. Por lo tanto, existen diferentes definiciones acerca de la interpretacion del patrimonio, en cada una de ellas refleja prioridades, preocupaciones o experiencias de los grupos de trabajo y diferentes tecnicas interpretativas segun las diversas circunstancias, escenarios regionales. Los distintos tipos de espacios y escenarios interpretativos son: ambiental, artistico, cultural, urbanos, turistico y recreativo.

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