Pasiones de Intérpretes

 Si hiciéramos un rito de paso a través del cual iniciáramos a nuevos intérpretes, y tras haber sometido a nuestro aprendiz al aprendizaje de los principios, las técnicas y al análisis de suficientes estudios de caso, lo detendríamos y le cuestionaríamos sobre algo que  revelaría si realmente le espera un futuro como intérprete. 

 

Ciertamente, para hacer interpretación se requiere del conocimiento de métodos y técnicas de comunicación estratégica. Pero… ¿qué hay detrás de todo esto? Como respuesta a esta pregunta originaria está, justamente, una línea que tres conocidos intérpretes pusieron hasta el final de una larga lista de principios de la interpretación. Parafraseándolos, su respuesta nos haría afirmar simple y llanamente que es difícil ser intérprete si no se tienen dos claras pasiones. 

Así, tras los 14 principios propuestos por Knudson, Beck y Cable en su Interpretation of Cultural and Natural Resources, el quinceavo dicta que “la pasión es el ingrediente esencial para una interpretación poderosa y efectiva”. ¿Pasión por qué?, se preguntaría uno. Y ellos responden: Pasión por el recurso a interpretar y por la gente que ha venido a ser inspirada por él. Al final del camino, en la meta, está el premio anhelado por los intérpretes. La dulce recompensa es un cambio en la mente de nuestros visitantes, del público, ocurrido tras la experiencia que planeamos y ofrecimos con tanto esmero. 

Interpretive Cultural and Natural Heritage, de Knudson, Beck y Cable en su nueva edición

Con ello se vislumbran los dos grandes pilares en la formación de intérpretes: La pasión y la visión, porque de ambos se desprende el interés auténtico por conocer y por experimentar más y mejores formas de tender puentes simbólicos, emotivos y de conocimiento entre la gente y su patrimonio. La “vida real” de los intérpretes no nos deja mentir. ¿En qué invierten su tiempo estos profesionistas? ¿En qué se les van los días? Veamos en las siguientes líneas si las actividades que hacen los intérpretes realmente reflejan estas pasiones con una noción de visión a futuro sobre sus recursos interpretados. Jeffrey Skibins, Robert Power y Marc Stern se dieron a la tarea de analizar el trabajo que hacen intérpretes de diferentes partes del mundo. En su artículo, nuestros autores presentaron un análisis de más de 70 artículos académicos que reportaban resultados de proyectos de interpretación. Su fin era cotejar la base empírica de las buenas prácticas que han sido publicadas en diversos manuales, y lo lograron muy bien, aunque con un bonus extra: Nos expusieron, sin proponérselos, la gama de actividades en las que se ven envueltos los intérpretes en la vida real, en su día a día.

En principio, quienes están familiarizados con el tema de planeación de la interpretación sabrán lo importante que es ese momento en el cual se asientan los objetivos de cada proyecto. Pues bien, de estos 70 artículos 5 objetivos de planes de interpretación resultaron ser muy populares: Los relacionados con cambios de actitudes, toma de conciencia, cambio de comportamiento, mejoramiento del conocimiento y de los niveles de satisfacción, lo que nos da… ¡el punto de partida de la mayoría de los proyectos de interpretación!

Con la meta en mente, viene la experimentación, de tal suerte que los medios para lograr lo dicho ocupan la mayor atención de los intérpretes. Si sabemos lo que queremos, tenemos ahora que pensar cómo conseguirlo. Esa es, en realidad, la vida cotidiana de los intérpretes, que consiste en buscar formas creativas y cada vez mejor fundamentadas para lograr estos objetivos. Por ello, encontramos 5 actividades mejor representadas o más populares:

  1. Implementación de programas de interpretación en medios de comunicación concretos;
  2. Desarrollo y experimentación de estrategias para de mejorar el involucramiento de la audiencia;
  3. Exposición sobre formas en que se desarrollan temas en la práctica;
  4. Desarrollo de mensajes en vías cognitivas y afectivas; y,
  5. Experiencias multisensoriales.
Dr. Cable, tras una charla que recordó la importancia de la pasión en el oficio de la interpretación. NAI International Conference, Reims, France 2018

Si regresamos a las pasiones y la visión, no tardaremos en reconocer la concordancia con las actividades en las cuales están involucrados nuestros colegas. Cada uno de estos cinco puntos denota conocimiento sobre nuestra audiencia y sobre el medio en el cual se publica nuestro mensaje, así como una experimentación que dará (deseablemente) como resultado, un cambio en la mente de nuestro público. 

Después de todo, la gente y los recursos están en el centro de nuestro universo, y en nuestro ficticio rito de paso, habríamos dejado entrar a la fiesta solamente a quienes, tras un cuestionamiento más bien emotivo, desbordaran pasión por estos dos. 

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Knudson, Douglas, Ted Cable y Larry Beck (1995), Interpretation of Cultural and Natural Resources, State College: Venture Publishing

Skibins, Jeffrey; Robert B. Power; MarkJ. Stern (2012) “Exploring empirical support for interpretation’s best practices”, en Journal of Interpretation Research, Fort Collins, CO: EBSCO Publishing, National Association for Interpretation, InterpPress. pp. 25-44. 

Por un mundo mejor

La situación que plantas, animales y humanos vivimos en el mundo es inestable y preocupante. Los humanos, sin embargo, somos los únicos que podemos hacer algo para remediar un poco el desequilibrio en el que hemos puesto a nuestro planeta. La comunicación efectiva es un arma muy poderosa, y está en nuestras posibilidades utilizarla para provocar en nuestro público un pensamiento crítico que le ayude a tomar mejores decisiones.

Reims, Francia: Una historia de resiliencia

“Inspiring Critical Thinking” o “Inspirando Pensamiento Crítico” fue el tema que unió a intérpretes de distintas partes del mundo en la Conferencia Internacional de la Asociación Nacional de Interpretación del Patrimonio, llevada a cabo en Reims, Francia en abril de 2018. ¿Cómo utilizar nuestras habilidades de intérpretes para construir un mundo mejor? ¿Cómo presentar temas difíciles como la guerra, la situación de las minorías, las historias no agradables? ¿Podemos hablar de “verdad” cuando comunicamos algo? ¿La podemos distinguir? ¿A quién debemos dirigir nuestros programas de interpretación?

La interpretación es algo que va mucho más allá de la presentación de información agradable y divertida. Ciertamente a veces lo es y en más de una ocasión procuramos que la gente se divierta aprendiendo. Sin embargo, el disfrute no lo es todo, y al reconocerlo los retos se hacen más grandes. 

Intérpretes del mundo reunidos para discernir sobre el papel de la Interpretación en el cambio social. NAI International Conference, Reims, Francia.

La comunicación es un arma poderosa, para bien y para mal. Día con día cómo políticos y empresarios la utilizan  para influenciar opiniones, para desinformar, para desviar la atención. Mensajes estratégicos para audiencias estratégicas es una práctica común para ellos, porque de la efectividad en sus mensajes depende su propia supervivencia. El panorama no es fácil, sobre todo cuando reconocemos que lo que a los intérpretes interesa son cuestiones que en ocasiones chocan con los intereses políticos y económicos.

Larry Beck, autor de importantes títulos en Interpretación, nos dio una muestra de botón. En una conferencia que llamó “Sexo, mentiras, videotapes y Bear Ears” expuso una dramática relación entre la imagen pública del Presidente Donald Trump, la construcción de una reputación poco confiable a través de los medios, su promesa de conservar el patrimonio y su decisión poco consecuente con esta afirmación de reducir considerablemente el área de protección de la reserva natural Bear Ears en Utah.

Dr. Larry Beck hablando de la responsabilidad de los intérpretes ante los desafíos de nuestro tiempo

El asunto provocó un shock ante la población norteamericana, toda vez que ese lugar es un monumento nacional. Tras la noticia, el turismo aumentó en el Parque, porque la gente hizo consciente que en poco tiempo una importante porción de éste dejará de existir. La esperanza está en la comunicación, y si bien los intérpretes deben competir sus mensajes con los de gente que respalda otro tipo de intereses, la apuesta está en presentar al público local el panorama a tono de denuncia, esperando, -aunque con poca, aún esperanza-, que el daño no sea tan grande.

Necesitamos contar historias amenas, cierto, pero también historias alternativas que nos brindan otras caras de la moneda. En La Primera Guerra Mundial, por ejemplo, podemos hablar de las secuelas presentes hoy en día. La Guerra fue un episodio de tensión en el cual participó, por voluntad, por necesidad o por obligación, gente de diversas nacionalidades: británicos, canadienses, australianos franceses, senegaleses, austro-húngaros y alemanes; así como soldados y oficiales de otras nacionalidades, contando además con trabajadores chinos, doctores y enfermeras japonesas, choferes de camión indochinos, estibadores y sepulteros áfrico-americanos. Las consecuencias de la guerra en los países de origen de estas personas, así como en el resultado de este encuentro pluricultural nos invita a preguntarnos: ¿podemos (-¿debemos?-) contar otras historias aparte de la narrativa tradicional?

Devastación del 80% de la ciudad tras bombardeos durante la Primera Guerra Mundial. http://reims.14-18.over-blog.com/tag/1918/.

Monique Seefried, Alta Comisionada para la Comisión del Centenario de la Primera Guerra Mundial en los Estados Unidos, nos dejó trabajo para reactivar la memoria, aunque ahora desde varias perspectivas críticas. Sin duda, la presencia en la Conferencia de varios intérpretes que trabajan para los cementerios ubicados en distintos lugares de Europa, y que resguardan los restos de militares fallecidos en las dos Guerras, complementaron esta idea al permitirnos conocer el trabajo que se realiza actualmente para contar muchas otras historias, muy significativas, en donde las historias de vida con desenlaces que implican a los nietos y los bisnietos de los fallecidos incluso al día de hoy, le dan un sentido bastante contemporáneo a la historia.

En noviembre de este año se conmemora el Centenario del fin de la Primera Guerra Mundial. La Sede de la Conferencia, Reims, es de hecho un ejemplo que nos invita a promover discursos alternativos. Tras un intenso bombardeo, la ciudad fue destruida en un 80%, y en un interesante recorrido por la ciudad, el intérprete Jeff Aarnio nos presentó a Reims como una historia de resilIencia: Una sociedad devastada que se levantó y volvió a construir su ciudad, prácticamente de la nada. El resultado es un lugar moderno en su arquitectura y con un sello propio del período de renacimiento tras la Guerra: Un Art Décó que rescató el pasado con nuevas ideas y materiales, a pesar del sentir roto de certeza en el futuro.

¿Qué podemos lograr, en términos de cambio social, con nuestros proyectos de interpretación?, ¿podemos generar un cambio en la mente de nuestro público? ¿qué podemos lograr si brindamos otros tipos de información? “El pensamiento crítico es el análisis objetivo de hechos con el fin de formar juicios razonados”, presentó Alan Leftbridge en su intervención, y sin duda ello fue el motor de varios de los proyectos de interpretación ejemplificados.

Hablar de historias difíciles es un gran reto, dado que no se trata solamente de poner al nuestro público en estado de depresión. Hablar de la negatividad sin un aliento no sólo es algo sin sentido, sino que es la manera más fácil de alejar a nuestro público de nuestros programas de interpretación. ¿Quién quiere asistir a una exposición que narra cómo es que todos nos estamos destruyendo? Un buen programa de interpretación otorga claves para la participación individual en el cambio, orienta decisiones, brinda opciones.

Fomentar el pensamiento crítico va más allá de exponer la devastación y la negatividad, y si nos preguntamos: ¿Para qué queremos inspirarlo? encontraremos más de una respuesta. Jay Miller, Presidente de la Asociación para la Interpretación del Patrimonio en su discurso final nos regaló una preciosa pista: El pensamiento crítico nos ayudará a fomentar comprensión, a ampliar el respeto, y ante todo, a aumentar nuestro sentido de esperanza.