Lo que quiero que mi público aprenda

En Interpretación mucho se ha hablado acerca del peligro que es tratar a nuestro público como estudiantes ansiosos por aprender nuestra lección. ¡Hoy quiero que aprendan qué es la fotosíntesis! ¡y yo, que conozcan a las culturas del Mundo Antiguo! Así que escuchen con atención y cuidado: ¡Al final les podría hacer un examen!

¿Quien planeó esta exhibición consideró importante que el usuario aprendiera palabras técnicas? ¿Podría mejorar la propuesta?
Cédula de vitrina. Desafortunadamente, por su diseño no invita a la interacción mental o emotiva con el usuario, limitando la posibilidad de aprendizaje. Museo Soumaya, Ciudad de México.

Si imaginamos un escenario en el cual, en efecto, queremos que nuestro público aprenda algo, entonces tendremos que revisar nuestros objetivos. Sin duda esto es algo que ya muchos practican, aunque merece la pena recordar algunos pensamientos que nos pueden ayudar a diseñar nuestros discursos. Antes de pensar en que queremos que alguien aprenda algo, algunos investigadores se han ido varios pasos atrás, preguntándose cuestiones tan básicas y fundamentales como ¿qué es aprender? o ¿cómo sé que he sido exitoso al comunicar algo?

Encontramos así varias perspectivas. Algunas desde la psicología, otras desde la pedagogía, la ciencia de la enseñanza y la educación. En las nuevas tendencias encontramos varias coincidencias, y tal vez la principal es que no es muy realista pretender que memorizar es igual que aprender. En otras palabras, que memorizar no garantiza ningún cambio en la forma de entender el mundo y por supuesto, que memorizar poco tiene que ver con un aprendizaje que permanecerá a lo largo de la vida.

Aquí viene una clave, y es que cuando intentamos generar un aprendizaje lo que estamos en realidad haciendo es intentar que algo cambie en la mente de nuestro público. De esta manera nos estamos introduciendo en un mundo interesantísimo, que es el de todas las variables que existen al momento de un aprendizaje, comenzando por todo lo que está en la mente, en los sentimientos, en las emociones e incluso en los valores de quien está aprendiendo antes de que comience la experiencia a la que lo estamos invitando. Luego, que hay otra serie de variables que hacen que lo que esta persona tiene dentro interactúen con lo disponible en nuestra exhibición y que se va a sumar con otras variables más: con quién va, si está cansado, si comió o no comió, si el lugar es amigable para el visitante, si la exposición está diseñada para crear experiencias concretas, ¡etcétera!

En el mundo académico encontramos investigadores que han tomado el tema del aprendizaje en museos muy en serio. Mikel Asensio y un grupo de pedagogos españoles, por ejemplo, han llevado el análisis a propuestas que buscan mejores experiencias de aprendizaje, para lo cual hablan de que un aprendizaje más eficiente es el que está doblemente motivado. Es decir, el que va a aprender está motivado y el que quiere que aprenda ha diseñado un programa para, a partir del aprendizaje, favorecer la motivación por aprender del individuo.

Experiencias que dan aprendizaje: Aprender empatía invitando a los niños a escribir mensajes solidarios a gente en problemas en el “Árbol de mensajes”. Australia’s Day, Sydney.

En corto, reconocemos que al momento de hacer nuestras planeaciones interpretativas, centrarnos en nuestro público es vital. Con respecto a lo que hemos dicho, centrarnos en el público significa respetar los procesos internos de nuestros visitantes y armonizarlos con nuestros objetivos que, si están bien diseñados, serán memorables, significativos y ante todo realistas.

Se trata de fomentar esa mágica interacción no nadamás física entre nuestros visitantes y nuestras exhibiciones, sino también mental en los ámbitos tanto racional como emocional. El cómo está en el diseño no nadamás de los objetivos de aprendizaje, sino en la experiencia que, además de ser memorable, generará aprendizaje.

Para ello habremos de preguntarnos cuidadosamente qué queremos que ocurra en la mente de nuestros visitantes, por qué es importante que las personas aprendan tal o cual cuestión, cómo puede ello incidir en el logro de otros objetivos de nuestra exhibición, y para aterrizar nuestras ideas, cómo podemos encontrar formas creativas para lograrlo.

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Alguna bibliografía al respecto:

Asensio Brouard, Mikel “El aprendizaje natural, la mejor vía de acercarse al patrimonio”, en: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Murcia. ISSN 1669-2105.

Asensio, Mikel y Elena Pol “Conversaciones sobre el aprendizaje informal en museos y el patrimonio”, en Heredina Fernández Betancort (Ed) Turismo, Patrimonio y Educación. Los museos como laboratorios de conocimientos y emociones.

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