Asociaciones de Intérpretes… ¿Afiliarse o no afiliarse?

Formar parte de una Asociación es en realidad una forma de estar cerca de la práctica de la Interpretación, aunque ante una creciente cantidad de asociaciones, bien merece la pena analizar los pros y los contras antes de pasarle a alguna de ellas la tarjeta de crédito.

El día de hoy existe una gran cantidad de Asociaciones de Interpretación. En ellas se concentra la filosofía de la Interpretación y ejemplos de la práctica a nivel mundial. Las asociaciones resultan excelentes vías de vinculación con otros intérpretes. En su seno se discuten, a través de Conferencias y eventos diversos, actualizaciones de experiencias, buenas prácticas, conceptos y metodologías. Además, se promueven publicaciones o en algunos casos se cuenta con áreas específicas para la formación de nuevos intérpretes. 

Tan solo en América existen dos de las más importantes asociaciones: La National Association for Interpretation de los Estados Unidos (que se creó en 1988 al fusionar 2 asociaciones previas) e Interpretation Canada (desde 1976). Se trata de organizaciones que fundamentaron en gran medida a la interpretación y sobre las cuales están sustentadas varias de las mejores prácticas de nuestra profesión.

Probablemente la asociación europea de mayor historia sea la Association for Heritage Interpretation con base en el Reino Unido, que realiza una Conferencia Anual a través de la cual se actualizan experiencias y metodologías.  Por otra parte, Interpret Europe congrega a intérpretes de diversos países en este continente. Si bien no es muy longeva, reúne en realidad la experiencia de gente que ha estado involucrada en interpretación del patrimonio por décadas. 

En nuestro idioma existe también una asociación europea, la Asociación para la Interpretación del Patrimonio, creada en España en 1999, con gran actividad en el ámbito de la profesionalización de la interpretación. Esta asociación se ha distinguido por fomentar la traducción y la difusión de textos clásicos en la interpretación.

Al otro extremo del Globo, en 1992 se formó Interpretation Australia con el fin de compartir ideas, mejorar los estándares profesionales y aumentar la conciencia sobre la interpretación del patrimonio como una profesión.  Muy cerca contamos con una asociación con objetivos muy similares en Nueva Zelanda, la Interpretation Network New Zealand, en cuyo blog se presentan bastantes actualizaciones de interés.

En estas asociaciones, cuando alguien se convierte en miembro, comienza a recibir comunicaciones via correo electrónico o postal; cuando existe una publicación periódica tipo revista, se recibe y con frecuencia se tiene acceso a información privilegiada, como recursos para la interpretación, información sobre proyectos u otras cuestiones. En cada caso encontramos una gama bastante amplia de oportunidades de información y vinculación con otros intérpretes, que podemos agrupar en lo siguiente:

Vinculación. La vinculación entre intérpretes suele ser el elemento fundacional de las asociaciones, cuando se responde a la necesidad de unir esfuerzos para dialogar sobre retos y soluciones afines, así como para promover objetivos más grandes. Si quieres conocer intérpretes o darte a conocer, esta es una excelente vía. Las asociaciones promueven la comunicación entre intérpretes fundamentalmente a través de los eventos que organizan, tales como conferencias y talleres -entre otros eventos-. Un beneficio tangible suele ser el descuento en el costo de inscripción. En casi todos los casos se presenta una Conferencia Anual, y de manera excepcional, la NAI tiene una conferencia anual nacional y una internacional, que desarrolla fuera de los Estados Unidos.

Capacitación. Existe una muy buena opción de capacitación a nivel de Certificación en la NAI en Estados Unidos. Esta asociación ofrece cursos presenciales en una gran diversidad de opciones dependiendo del nivel y tipo de especialización que se busque, con programas tanto para intérpretes como a especialistas en planeación de la interpretación.

Conocimiento y actualización de Mejores Prácticas. Casi todas las asociaciones encuentran entre sus objetivos incidir en la documentación de mejores prácticas, y por lo general se crean atendiendo a retos particulares que se presentan en el ámbito de acción de cada una de ellas. Así, encontramos (por ejemplo) un Best Practice in Park Interpretation and Education and Education promovido desde Australia. A partir de la publicación de documentos cortos, encontramos actualizaciones sobre aspectos metodológicos, sea con acceso gratuito o con acceso a miembros, como es el caso de los recursos documentales publicados por la AHI, así como la amplia gama de documentos disponibles en la NAI. 

Bolsa de trabajo. Pertenecer a una asociación otorga acceso a flujo de información sobre ofertas laborales en el ámbito de la interpretación. En ocasiones, permite circular proyectos grandes que se ofertan a concurso como parte de los mecanismos de transparencia de algunos países. Esta práctica es frecuente en el caso del Reino Unido.

Publicaciones periódicas. Una de las formas de plasmar el resultado de la experiencia y la filosofía de cada asociación es a través de sus publicaciones. En ellas se promueve la comunicación sobre estudios de caso y aspectos diversos de la interpretación. Las asociaciones más consolidadas cuentan con sus revistas, y de manera excepcional, NAI cuenta, aunado a su revista de divulgación (Legacy), una de investigación (Journal of Interpretation Research), mientras que AHI publica su Interpretation Journal.

Dada la amplia gama de opciones, una sugerencia para elegir a la Asociación que mejor convenga es reflexionar cuál es el propósito que se busca para asociarse. Una cuestión resulta fundamental, y es determinante en el resultado para aprovechar la inversión en la membresía, es pensar “con quién me quiero asociar” y “para qué”. Finalmente, si hablamos solamente de conocer buenas prácticas en interpretación, no hace falta asociarse. Existen bastantes recursos físicos -como libros- o revistas en línea (sea o no gratuita) que pueden ayudar a actualizarse.

En términos geográficos, es preciso reconocer con quién conviene más buscar una vinculación, sobre todo si se está pensando en la interpretación en términos profesionales. En otras ocasiones, sí merece la pena contar con certificaciones, y en ese rubro, considerar a aquellas que ofrecen credenciales que sirvan en el ámbito laboral. 

¿Cuánto cuesta asociarme?

Aquí presento algunos costos, con la salvedad de que en todos los casos hay categorías de membresías, algunas de las cuales consideran a estudiantes o a gente que habita en países con economías más débiles. Para dar una idea, he seleccionado la opción de membresía individual general anual.

Interpretation Canada: 65 dólares canadienses (unos 52 USD); National Association for Interpretation (NAI): 75 USD; Asociación para la Interpretación del Patrimonio del Reino Unido (AHI)  32€, alrededor de 40 USD. En Interpret Europe la membresía individual tiene distintos costos dependiendo del país que la solicite, yendo de los 10€ a los 40€ (12 USD – 50 USD). México está catalogado dentro de los países de menor costo en el pago de membresía. Interpretation Australia tiene opciones dependiendo del ingreso de los aspirantes. Una membresía individual tiene un costo de 77 dólares australianos, alrededor de 62USD en la versión. Interpretation Network New Zealand tiene un esquema de costos muy similar al australiano.

La moraleja final: No hay una asociación mejor para todos. Hay que explorar opciones y ver la foma en que se puede aprovechar al máximo la inversión que realizas en aquella por la que te decidas.

Lo que quiero que mi público aprenda

En Interpretación mucho se ha hablado acerca del peligro que es tratar a nuestro público como estudiantes ansiosos por aprender nuestra lección. ¡Hoy quiero que aprendan qué es la fotosíntesis! ¡y yo, que conozcan a las culturas del Mundo Antiguo! Así que escuchen con atención y cuidado: ¡Al final les podría hacer un examen!

¿Quien planeó esta exhibición consideró importante que el usuario aprendiera palabras técnicas? ¿Podría mejorar la propuesta?
Cédula de vitrina. Desafortunadamente, por su diseño no invita a la interacción mental o emotiva con el usuario, limitando la posibilidad de aprendizaje. Museo Soumaya, Ciudad de México.

Si imaginamos un escenario en el cual, en efecto, queremos que nuestro público aprenda algo, entonces tendremos que revisar nuestros objetivos. Sin duda esto es algo que ya muchos practican, aunque merece la pena recordar algunos pensamientos que nos pueden ayudar a diseñar nuestros discursos. Antes de pensar en que queremos que alguien aprenda algo, algunos investigadores se han ido varios pasos atrás, preguntándose cuestiones tan básicas y fundamentales como ¿qué es aprender? o ¿cómo sé que he sido exitoso al comunicar algo?

Encontramos así varias perspectivas. Algunas desde la psicología, otras desde la pedagogía, la ciencia de la enseñanza y la educación. En las nuevas tendencias encontramos varias coincidencias, y tal vez la principal es que no es muy realista pretender que memorizar es igual que aprender. En otras palabras, que memorizar no garantiza ningún cambio en la forma de entender el mundo y por supuesto, que memorizar poco tiene que ver con un aprendizaje que permanecerá a lo largo de la vida.

Aquí viene una clave, y es que cuando intentamos generar un aprendizaje lo que estamos en realidad haciendo es intentar que algo cambie en la mente de nuestro público. De esta manera nos estamos introduciendo en un mundo interesantísimo, que es el de todas las variables que existen al momento de un aprendizaje, comenzando por todo lo que está en la mente, en los sentimientos, en las emociones e incluso en los valores de quien está aprendiendo antes de que comience la experiencia a la que lo estamos invitando. Luego, que hay otra serie de variables que hacen que lo que esta persona tiene dentro interactúen con lo disponible en nuestra exhibición y que se va a sumar con otras variables más: con quién va, si está cansado, si comió o no comió, si el lugar es amigable para el visitante, si la exposición está diseñada para crear experiencias concretas, ¡etcétera!

En el mundo académico encontramos investigadores que han tomado el tema del aprendizaje en museos muy en serio. Mikel Asensio y un grupo de pedagogos españoles, por ejemplo, han llevado el análisis a propuestas que buscan mejores experiencias de aprendizaje, para lo cual hablan de que un aprendizaje más eficiente es el que está doblemente motivado. Es decir, el que va a aprender está motivado y el que quiere que aprenda ha diseñado un programa para, a partir del aprendizaje, favorecer la motivación por aprender del individuo.

Experiencias que dan aprendizaje: Aprender empatía invitando a los niños a escribir mensajes solidarios a gente en problemas en el “Árbol de mensajes”. Australia’s Day, Sydney.

En corto, reconocemos que al momento de hacer nuestras planeaciones interpretativas, centrarnos en nuestro público es vital. Con respecto a lo que hemos dicho, centrarnos en el público significa respetar los procesos internos de nuestros visitantes y armonizarlos con nuestros objetivos que, si están bien diseñados, serán memorables, significativos y ante todo realistas.

Se trata de fomentar esa mágica interacción no nadamás física entre nuestros visitantes y nuestras exhibiciones, sino también mental en los ámbitos tanto racional como emocional. El cómo está en el diseño no nadamás de los objetivos de aprendizaje, sino en la experiencia que, además de ser memorable, generará aprendizaje.

Para ello habremos de preguntarnos cuidadosamente qué queremos que ocurra en la mente de nuestros visitantes, por qué es importante que las personas aprendan tal o cual cuestión, cómo puede ello incidir en el logro de otros objetivos de nuestra exhibición, y para aterrizar nuestras ideas, cómo podemos encontrar formas creativas para lograrlo.

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Alguna bibliografía al respecto:

Asensio Brouard, Mikel “El aprendizaje natural, la mejor vía de acercarse al patrimonio”, en: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Murcia. ISSN 1669-2105.

Asensio, Mikel y Elena Pol “Conversaciones sobre el aprendizaje informal en museos y el patrimonio”, en Heredina Fernández Betancort (Ed) Turismo, Patrimonio y Educación. Los museos como laboratorios de conocimientos y emociones.