¿Y si le ponemos gente al patrimonio?

El patrimonio cultural se hace más interesante y significativo cuando lo arropamos con gente: la que vivió en el pasado con esos objetos, cuando estos eran parte de su vida cotidiana; la que ha vivido a lo largo de su existencia y quien vive hoy en día para conocer cómo es que llegaron aquí.

Webinario Internacional de Arqueología dedicado a conversar sobre el patrimonio arqueológico y su gente. Para ver el video, haz click aquí.

El día de hoy, quiero compartir con ustedes esta charla en la que me apropio de lo que Manuel Gándara ha llamado “el enfoque antropológico” de la interpretación del patrimonio. Suena muy académico, y en el título lo es; aunque en realidad solo refiere a la necesidad que existe de que nunca nos olvidemos que fue y es la gente, no los objetos, la gran protagonista de la historia.

En el camino… ¿qué tal una amena conversación con los Maestros Manuel Gándara y Sergio Vázquez? El patrimonio y su gente en el centro: algunas ideas sobre las cuales merece la pena conversar. Gracias a Lourdes Budar, coordinadora de los webinarios internacionales de arqueología, este tipo de encuentros han sido posibles… y formidables.

La interpretación puede cambiar vidas

Existen problemas muy importantes de atender, la mayoría de los cuales suelen rebasarnos por completo. Apenas al salir de casa podemos encontrarnos ante circunstancias de discriminación, de violencia o de generación desmedida de basura. De aquí se pueden tener dos tipos de reacción: aquella como gente que es parte de esa sociedad puede llegar a ser una de enojo, aunque desafortunadamente, cuando lo tenemos tan cotidiano, también una de aceptación o incluso de indiferencia.  

Museums explore different ways to show paintings, photos to blind people -  Lifestyle - Stripes
Los ciegos y débiles visuales han sido discriminados de muchos espacios, incluidos los museos. Poco a poco y gracias a iniciativas comprometidas este escenario se está transformando. Fotografía de Mcconnaughey 2019.

Nuestra reacción como intérpretes, sin embargo, puede llegar a ser más bien positiva. Encontrar en la comunicación una posibilidad de ayudar a solucionar algo que sabemos que no está bien nos puede colocar en el lado de las soluciones, más que de los problemas.

Lo que nos guía a decir esto es el hecho de que muchos de los problemas que vemos son consecuencia de formas de pensar o de hacer las cosas, que se hacen naturales cuando ello ocurre en la cotidianeidad. Por ejemplo: Para una persona que vive en un contexto de violencia, en algún momento ésta se hace parte de la normalidad a pesar de que no debería ser así, tanto para quien violenta como para quien es violentado.

De aquí me permito retomar el concepto de interpretación del patrimonio Sam Ham, quien la definió en 2013 como “una aproximación con base en una misión que busca provocar a las audiencias al descubrimiento de significados personales y a la creación de conexiones personales con cosas, lugares, gente y conceptos”.

Un grupo de ciegos tienen una experiencia táctil con reproducciones de patrimonio arqueológico. Fotografía: María del Mar Macías 2019.

Si tomamos un pedacito, nos quedamos con que conecta a la gente con conceptos, es decir, con ideas que nos ayudan a entender cómo funciona nuestro entorno, nuestro mundo. ¿Algunas ideas de conceptos? ¡Los acabos de referir!: violencia es uno de ellos. Discriminación y destrucción: otro par. A partir de ellos se dejan ver algunas de sus contrapartes como lo son el respeto a la gente y al lugar donde vivimos, y a otros seres vivos con quienes compartimos el mundo y que lo merecen también.

En otro pedazo de la interpretación, reconocemos que Tilden nos habla de una vinculación entre interpretación y educación, y que va más o menos por el mismo camino. La interpretación se inmiscuye en el tema de los valores, del bien y del mar actuar. No lo podemos dejar de decir, emite una postura política, y propone formas de actuar ante circunstancias muy particulares. Si bien está centrada en la conservación del patrimonio, a algunos no deja de parecernos útil para transmitir ideas que nos parecen valiosas y que nos ayudan a encontrar herramientas para vivir mejor.

María del Mar Macías, estudiante de la Maestría en Arqueología en El Colegio de Michoacán, realiza una investigación sobre accesibilidad, interpretación y patrimonio cultural.

En un tercero, encontramos un montón de escritos que hablan de la planeación de la interpretación, en donde destaca que se guía por diferentes tipos de objetivos, como lo son aquellos que provocan que la gente haga las cosas de diferente manera.

En este contexto, ¿qué pasa si aprovechamos a todos nuestros valiosos elementos, como lo son el patrimonio cultural, el reconocimiento de una posible solución ante un problema social y la interpretación del patrimonio? ¿Qué pasa si abrazamos y aprovechamos la idea de que el patrimonio, a través de la interpretación, nos ayuda a comunicar ideas que consideramos importantes?

Lo dicho, por fortuna, no es un pensamiento aislado. Podría decir que, incluso, es un efecto de la propia divulgación de la interpretación, en una afortunada circunstancia que la hace llegar a lugares en donde existe voluntad de generar un cambio en pro del bienestar social. Así fue como en el Programa de Maestría en Arqueología de El Colegio de Michoacán (México), ingresaron en la generación que está por terminar algunos estudiantes que vieron en la interpretación una oportunidad en este sentido, y aquí dos preguntas, a manera de provocación:

¿La interpretación del patrimonio puede ayudar a disminuir la discriminación a determinados grupos de personas? ¿De qué manera la interpretación del patrimonio puede ayudarnos a erradicar la violencia contra las mujeres? Las respuestas están teórica y prácticamente muy bien desarrolladas por dos estudiantes, casi casi egresadas, de este Posgrado.

Génesis Escobar, estudiante del Programa de Maestría en Arqueología de El Colegio de Michoacán.

En una propuesta desarrollada para el Museo Zacatecano, María del Mar Macías dirigió su atención ni más ni menos que a los ciegos y a los débiles visuales, quienes con enorme frecuencia son ignorados al pensar en soluciones referentes a una enorme cantidad de servicios cotidianos que disfrutamos quienes sí vemos bien. Si ellos y ellas encuentran problemas para cuestiones básicas como lo son el abastecimiento para la alimentación, ¿imaginas en qué lugar de prioridades está su acceso y disfrute a la cultura?

María del Mar hizo un profundo estudio reconociéndolos como un tipo de público, con toda la complejidad que ello conlleva dado que por supuesto que son hiper-diversos entre sí. Con el aprovechamiento de las posibilidades y las capacidades de los ciegos, más que con la intención de poner atención en lo que no pueden hacer, desarrolló una experiencia para este tipo de público bajo la premisa de que puede hacerse sin depender de un acompañante. En ella se hizo propuesta comunicativa sobre el valor del patrimonio cultural contenido en el Museo y que de manera paralela sostenía el discurso sobre un interés vital para estas personas. En el discurso, no fueron pocas las alusiones a cuestiones de discapacidad en otros momentos históricos a lo largo de la historia de Zacatecas: ¡un tema por demás interesante para ellos y ellas!

En su proceso, no solo la atención a los ciegos se hizo visible, sino el fortalecimiento de una cultura de atención a la gente con discapacidad, que toca a todos quienes no estamos en esa circunstancia pero sí del lado de la gente que puede y debe hacer algo para facilitarle el camino a quienes nos necesitan.

Mientras ello ocurría, Génesis Escobar exploraba en la arqueología una oportunidad para levantar la voz y defender el derecho de las mujeres de vivir sin violencia. ¿Cómo vivía la gente antes? ¿Qué podemos aprender de contextos arqueológicos lejanos en el tiempo y en el espacio y que nos da importantes lecciones para vivir mejor?

Mujeres en la percepción de jóvenes de bachillerato. Escobar 2020.

Como resultado, se generó un esquema y un plan de interpretación, igualmente, con un gran conocimiento detrás sobre la circunstancia contemporánea tan difícil que viven miles de mujeres en contextos de violencia doméstica. La posibilidad que da la arqueología de ver cómo se vivió la circunstancia femenina en otros contextos resultó de gran ayuda, cual espejo que permite a las mujeres contemporáneas encontrar similitudes y contrastes que le pueden ayudar a decidir si quiere conservar determinada manera de pensar lo que es ser mujer.

Arqueología, patrimonio e interpretación encontraron en estas investigaciones excelentes desenlaces. Como este, otros temas pueden ser abordados para propiciar la reflexión sobre nuestra condición humana. ¿Una invitación? ¡Por supuesto! Aquí hay pruebas contundentes para demostrar que en el encuentro de soluciones a los problemas sociales que vivimos en nuestra sociedad, los intérpretes también tenemos mucho trabajo por hacer.


Referencias

Escobar, Génesis (2020) Si decides respetar con la violencia acabarás: una propuesta desde la divulgación significativa contra la violencia hacia la mujer, Mecanoscrito (tesis en proceso de conclusión para optar por el grado de Maestra en Arqueología). El Colegio de Michoacán, México.

Macías, María del Mar (2020) Divulgación significativa y accesibilidad para el público invidente: el caso del museo zacatecano. Mecanoscrito (tesis en proceso de conclusión para optar por el grado de Maestra en Arqueología). El Colegio de Michoacán, México.

Mcconnaughey, Janet (2019) “Museums explore different ways to show paintings, photos to blind people” en Stars & Stripes, Junio 5, 2019.

Buenas prácticas para el uso de medios de comunicación masiva

Existen oportunidades de interpretar el patrimonio para todos los gustos, y también para todas las posibilidades. Desde un póster hasta un museo que combina diferentes medios, encontramos particulares formas de aproximarnos a la información que queremos obtener, aunque en cada elección también nos enfrentamos a una mayor gama de variables a considerar para su producción y presentación al público.

Un número especial sobre el uso de medios de comunicación masiva en interpretación, publicada en 2010.

En tiempos de pandemia, sin embargo, hay un grupo de medios que ha ocupado nuestra atención de manera especial, y es aquel que suele llamarse “no personal” (aunque claro, hay quien, con justa razón, podría cuestionar lo dicho porque en realidad, sea de persona a persona o de aparato a persona, la interpretación siempre es algo personal).

En realidad, esta una cuestión de juego de palabras, pero que solo por no dejar entrar a nuestra conversación una confusión innecesaria, habrá que aclarar antes de ir al punto que queremos abordar en esta publicación. La interpretación personal se da cuando una persona (un intérprete), brinda directamente la información a su audiencia. Algunos ejemplos de ello son las visitas guiadas, el teatro, los “contadores de historias”, la música y la danza. Por su parte, en la interpretación no-personal, los usuarios no requieren de una persona, sino de un medio de comunicación, para acceder a la información sobre el patrimonio.

En este gran grupo, además, encontramos una diferencia entre los medios de comunicación que se usan por pocos usuarios (como un kiosco multimedio en una sala de museo), en contraposición a aquellos que pueden ser utilizados por decenas, cientos o miles de usuarios a la vez.   

En tiempos de pandemia, por supuesto que ha habido una especial atención a estos últimos. Durante los últimos meses, cientos de opciones han emergido para promocionar y dar información sobre espacios patrimoniales ante la imposibilidad de asistir directamente. La circunstancia nos ha obligado a generar alternativas, al tiempo que los millones de personas confinadas hemos encontrado en ellas oportunidades de aprendizaje y de esparcimiento.

En el proceso, hemos encontrado materiales de diferente calidad; algunos con enfoque interpretativo y otros… pues no tanto. Con ello, se hace importantísimo poner sobre la mesa de intérpretes temáticas que ahora más que nunca cobraron gran vigencia: ¿Cómo hacer para que los medios de comunicación masiva sean utilizados y aprovechados de una mejor manera? ¿Qué recomendaciones debemos seguir para generar mejores productos?

En el 2020 la conferencia InterpTech de la NAI, (Interpretation and Technology), encontramos a muchos especialistas en el uso de nuevas tecnologías y medios de comunicación masiva para la interpretación del patrimonio.

No deja de aparecer, en primer lugar, uno de los principios propuestos por Beck y Cable allá por 1998, que dictaba: “las altas tecnologías pueden revelar el mundo en formas novedosas y excitantes.  Sin embargo, la incorporación de la tecnología debe hacerse con previsión y cuidado”. El desarrollo de su postulado nos deja una gran moraleja: ¡Las tecnologías son un apoyo, no la razón de ser! En su uso, nos advierten, hay que cuidar la cantidad de información, y considerar siempre que lo importante es el mensaje que queremos comunicar, no lo impresionante de los instrumentos.

Durante esta emergencia, todos somos testigo de que se utilizaron los recursos de moda. El detalle es que me da la impresión de que se siguieron utilizando muchas veces sin atender a la historia, al mensaje, sino a la obligatoriedad que desde muchas instituciones museísticas se tuvo de proporcionar información a diestra y siniestra, sin un plan comunicativo.

Así, nos tuvimos que ir 10 años atrás, para encontrarnos con un excelente número de la revista Legacy, de la National Association for Interpretation, dedicada ni más ni menos que a la interpretación a través de medios de comunicación masiva. La vigencia de su contenido es interesante, a pesar de lo que pensaría cualquier amante de las nuevas tecnologías, que asociaría 10 años de antigüedad de la publicación en un tema como lo es el uso de medios de comunicación masiva con algo obsoleto. Nada que ver.

A través de sus páginas encontramos tips para el desarrollo de tours virtuales, videos, entrevistas y cursos, mismos que pueden presentarse en una multiplicidad de variables: en vivo, pregrabados y editados, con producciones costosas y con otras extremadamente económicas. A lo dicho, evidentemente, no se incorporaron los medios de moda (obviamente aún no existían, como redes sociales y otros recursos novedosos de Internet), en donde los recursos el internet cobra vital importancia.

Pero ello no es algo que nos preocupe, dado que las oportunidades para este tipo de actualizaciones han sido tomadas desde InterpTech (Interpretive Technology) en su conferencia 2020. Así, si quieres más información sobre una enorme cantidad de actualizaciones, no dejes de consultar las conferencias de este evento.

El radio y los podcasts: dos oportunidades de gran difusión. Portada de capítulo en Legacy (2010), escrito por Steve Lucht.

A lo largo de la lectura del número de Legacy, pude destacar algunos puntos que merece la pena considerar:

  1. Los medios de comunicación masiva pueden ser un complemento que puede extender el alcance de los que tenemos en los lugares patrimoniales, en respuesta a una pregunta de tipo “¿quieres saber más?”; o viceversa: pueden tener la capacidad de inspirar a la gente a visitarlos tras su uso.
  2. Al pensar en utilizar medios de comunicación masiva, así como cualquier otro, hemos de iniciar siempre con un plan, con una historia en la mira, que tenga claros sus objetivos de comunicación.
  3. Habremos de considerar que hay oportunidades de producción costosas, pero que también hay otras muy económicas que nos ayudan a no detenernos por problemas de presupuesto. Entre estos últimos está la radio: una oportunidad muy dinámica, personal, íntima, y además, muy visual en términos de la imaginación. La producción de radio debe ser más descriptiva que la que involucra componentes visuales. Puede combinar la pre-producción con la espontaneidad. A ello añadiría algo que no está en la publicación, y es que puede incrementar sus oportunidades de difusión bajo el formato de podcast, mismo que puede subirse a una de las múltiples plataformas de podcast.
  4. Para hacer entrevistas, hay que contar con un entrenamiento que permita estar organizados al mismo tiempo que espontáneos, procurar que el entrevistado siempre se sienta cómodo, y anticipar la siguiente pregunta apenas está respondiendo una anterior.
  5. En todo momento, no debemos perder de vista tanto a nuestros objetivos de comunicación como a nuestra audiencia meta.

En tiempos de pandemia Covid, contamos con muchísimas opciones, pero si realmente queremos gestar una buena comunicación y lograr que la gente se conecte con su patrimonio, hemos de utilizarlos, como bien decían Beck y Cable, con previsión y con cuidado.

Cada medio de comunicación tiene sus oportunidades, y también sus limitaciones. El día de hoy, con la presencia tan protagónica del Internet, y debido a que los dispositivos desde los cuales uno se conecta son para uso individual, encontramos que la gente utiliza nuestros recursos mayoritariamente sin compañía (no es un tipo de público que asiste en familia al museo, por poner el ejemplo contrario). En otras palabras, ¡los tenemos para nosotros solitos!, lo cual es una gran ventaja. Así, la definición de tipo de usuario o personnae debe ser muy clara y específica, porque mientras más consideremos sus características,  nos conectaremos con él o ella más fácil; y porque si éste se siente identificado con el producto, solito nos encontrará.

Finalmente, para hacer un mejor trabajo, hemos de ver ejemplos de lo que vamos a producir, analicemos nuestra experiencia como usuarios. Pongámonos en los zapatos de un usuario común, hagámonos preguntas como ¿cómo lograron atrapar mi atención? ¿en qué momento me perdieron? ¿hubo problemas de usabilidad? Seamos críticos con lo que vemos, y actuemos en consecuencia. Al producir materiales, procuremos atender a las críticas que hicimos sobre otros medios en nuestras propias producciones.

Referencias

Beck y Cable (2002), Interpretation for the 21st Century: Fifteen Guiding Principles for Interpreting Nature and Culture, Illinois: Sagamore Publishing.

NAI National Association for Interpretation (2010) “Interpreting through Mass Media”, número especial de Legacy. The magazine of the National Association for Interpretation, November/December 2010, vol. 21. Number 6.

—– (2020) InterpTech, Virtual Conference. Disponible en: https://www.interpnet.com/interptech

¡Sorpresa! Ahora tengo tu atención

Vas caminando por un lugar que conoces, del cual ni siquiera tienes memoria de haberlo visto diferente. Un día, enmedio de ese lugar, aparece una fuente con un letrero que dice “Agua de la Patagonia argentina, aquí”. 

En ese momento, detienes tu camino y dudas en acercarte. Lo haces y miras en su interior. Para tu decepción, te das cuenta de que en realidad, lo que hay dentro no es más que “agua”. Te preguntas ¿por qué decía éso?, y acudes nuevamente al letrero, que de manera complementaria al título habla de cómo funciona el ciclo del agua en la Tierra. El agua que está aquí estuvo a miles de kilómetros de distancia en el pasado, y llegará muy lejos en el futuro gracias a los diversos y complejos sistemas de flujo superficiales, pluviales y marítimos, así como a tantos otros fenómenos interrelacionados. La que ves aquí ha alimentado árboles, animales y seres humanos de todos tamaños, colores y sabores, en todos los continentes del planeta. 

La sorpresa fue grata, y probablemente culminó en un aprendizaje o en una reflexión que no tenías antes. Es posible, si es que te resultó significativo, que a lo largo del día encuentres a alguien con quien compartir lo que viste. Le dirás: ¿Sabías que en la fuente nueva hay agua de la Patagonia argentina?, o quizás simplemente narrarás tu experiencia. Por cierto, dicen los expertos, que si logras que la gente hable de lo que tú presentaste en su ámbito cotidiano, lo que planeaste está muy cercano de considerarse todo un éxito. 

La sopresa fue la clave. Pero como todo, requirió de un ligero toque de planeación. Quien lo hizo habrá pensado “atraeré a la persona, le generaré curiosidad, haré que mire el agua y que lea este mensaje”. El planificador consideró entre sus objetivos uno de conocimiento y algunos de comportamiento, por lo menos. Tal vez pudo haber incluido, y desarrollado en el discurso, alguno sobre cuidado de este líquido vital, o alguno que otro emotivo. Es más, si quizo hacer del evento algo más significativo, pudo haber abierto la posibilidad de que la gente tomara un poco de esa agua para beber… ¡a saber! 

En este ejemplo (inventado por mí para esta publicación), procuré mostrar las posibilidades que se desprenden en el logro de un aprendizaje significativo si sorprendemos a nuestra audiencia, auque en realidad, lo dicho es algo muy conocido por comunicólogos, y sobre todo, por publicistas. 

Esta es, en realidad, una fuente histórica de Centro Histórico de la ciudad de Morelia (Mich, México). Foto: A.Jimenez 2018.

En el mundo de los paneles informativos (también conocidos como cédulas), la sorpresa está muy conectada con algo que se llama “poder de atracción”, que no es otra cosa más que aquello que nos hace voltear, y si tenemos un feliz segundo paso, de centrar nuestra atención y nuestros movimientos corporales en ese objeto. La sorpresa atrae, y si la incorporamos estratégicamente podemos imaginar que decimos “…ok, ya que te tengo aquí, aprovecho para decirte esto:…”

En una buena planeación, evidentemente, esta sorpresa ha de ser coherente y consistente con el resto del discurso. De otra manera, difícilmente un usuario de tu instrumento encontrará relevancia y más contundencia en el aprendizaje que podría llegar a tener. En el proceso creativo, debemos conectar a esta sorpresa con algo a lo que queramos llegar en términos de mensaje.

Por supuesto que “no es una sorpresa” imaginar que algunos especialistas en interpretación hayan atendido a este fundamental tema. En una revista argentina de reciente creación especializada en turismo, recreación e interpretación del patrimonio (que aprovecho para felicitar y recomendar para su consulta), Facundo Rosati publicó un artículo intitulado “¡Sorpresa! Un aporte de la neurociencia para el mejoramiento del aprendizaje en la actividad interpretativa”. 

Merope, número 1, vol 1. Para ir a la revista click aquí.

Aquí, Rosati nos muestra el papel de la sorpresa como parte del proceso de aprendizaje, con ejemplos venidos desde la enseñanza escolar, en donde cito a otro autor de nombre Ballarini quien dijo que  “…en conjunto, las actividades demostraron que una experiencia novedosa con relevancia pedagógica brindada durante el horario regular de escuela puede mejorar la memoria de los diferentes aprendizajes realizados en ese contexto temporal de un par de horas previas o posteriores”.

En este texto, se habla de lo importante que es romper con los patrones que nuestro cerebro reconoce como “habituales”, aunque su uso debe realizarse, como todo, con medida. De otra manera, no nos extrañe reconocer que la sorpresa continua en determinado contexto termina por ser parte de lo ya predecible. La respuesta de nuestro cerebro es clara: Busca entender lo que pasa para poder andar sin estrés, pero considerar que los cerebros de nuestra audiencia serán lo suficientemente reactivos como para dejar de considerar sorpresivo un recurso cuando se usa con demasiada frecuencia. Así, cuando una situación excede nuestro grado de predicción, cuando altera el orden regular de lo que esperamos, nos sorprende. 

En todo sentido, hemos de reconocer que la utilidad de sorprender a nuestra audiencia para fortalecer determinados conocimientos está justamente en que cuando estamos sorprendidos nos encontramos más alertas y más predispuestos a aprender acerca de lo que está sucediendo, de manera tal, que la próxima vez, podremos anticiparnos a ese escenario posible. 

Por supuesto, que la sorpresa puede disminuir, pero no el interés. Si hacemos un buen trabajo, y el desarrollo de la actividad llega a ser agradable, memorable y/o significativa, la próxima vez que esa persona vea un panel cerca de un objeto, probablemente acudirá porque le atraerá la curiosidad por conocer algún dato interesante. Aún más, esta persona alertará sus sentidos para saber si hay otros páneles que no haya visto. 

Lo sorprendente es todo aquello disruptivo de lo previsible, y por ende, no se vale anticipar “te voy a sorprender”, sino simplemente hacerlo. En un recorrido, se pueden aplicar técnicas para aumentar el suspenso, y también hay que reconocer, dice nuestro autor, que si queremos que ésta esté más conectada con nuestro mensaje, el efecto sorpresivo debe estar lo más cercana temporalmente posible del objeto de aprendizaje. 

Par sorprender, entonces, pocas dosis, impredecibles siempre, y con intención, vinculadas siempre con nuestros contenidos.

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Referencia

Rosati, Facundo (2020) “¡Sorpresa! Un aporte de la neurociencia para el mejoramiento del aprendizaje en la actividad interpretativa”, en: Merope. Revista del Centro de Estudios en Turismo, Recreación e Interpretación del Patrimonio, Año 01, Número 1, CETRIP: Argentina.  

“Inspiración”: Una palabra que evoca a los fundamentos de la Interpretación

La naturaleza es uno de los lugares favoritos para “inspirarse”, según Gibson y Kool. Foto: A.Jiménez 2019.

Uno de los grandes objetivos de nuestra profesión, dicho por varios reconocidos intérpretes, es inspirar a la gente. Esta palabra, de tanto escucharse en nuestro ámbito, se hace parte del lenguaje que usamos en proyectos, a veces sin pensar demasiado en su profundidad, o incluso en su trascendencia.

Yo misma, en mi proceso de aprender a hacer interpretación, y sobre todo cuando comencé a introducirme en el apartado de la planeación, no escapé de sentir, con ánimo, alegría y optimismo, que con un buen programa podríamos ayudar a que la gente se viera inspirada “por – y – hacia” el patrimonio.

La importancia de su existencia como parte de las metas globales de los programas de interpretación siempre ha sido evidente. Entre sus metas, se suele buscar ese preciado momento en el cual se conjuntan tres componentes: aquel en el cual el público reconoce el valor del patrimonio, con ese en el cual se genera empatía con la gente que hace algo por él, y uno en donde se gesta el impulso o las ganas de actuar.

Felizmente (porque lo hicieron de una manera formidable), la inspiración por investigar a la inspiración llegó Jackeline Gibson y Richard Kool. En un documento que intitularon “El lugar de la inspiración en la Interpretación del Patrimonio. Un análisis conceptual” desarrollaron tres ejercicios: El de analizar desde la psicología qué es la inspiración; el de identificar nueve de sus características; y el de identificar su papel en la Interpretación del patrimonio. 

El fundamento, dicen los autores, está en la base de nuestra profesión. La “inspiración” como eje aparece desde Enos Mills, quien usó ese término para referirse al propósito de la interpretación en 1920. Luego vino Tilden, quien sugirió que la pasión de los intérpretes puede actuar como modelo para inspirar a los visitantes. Yorke Eduards refirió a la inspiración como el objetivo de la interpretación, seguido por Beck y Bable, y Widner-Ward, sin que sobre decir que en mi estancia académica en Australia escuché bastantes veces, y fui testigo de proyectos muy exitosos que planteaban una asociación entre interpretación e inspiración. 

Gilson y Kool, en su investigación, encontraron entre los múltiples conceptos de esta palabra el de Oxford University Press (2000): “inhalación o infusión de alguna idea, propósito, etc., en la mente; la sugerencia, el despertar o la creación de algún sentimiento o impulso, especialmente de un tipo exaltado”. Este dicho fue retomado por Thrash y Elliot (2003), e incorporaron algunos de sus atributos importantes: “La inspiración implica motivación …; la inspiración se evoca en lugar de iniciarse directamente a través de un acto de voluntad …; y la inspiración implica la trascendencia de las preocupaciones o limitaciones ordinarias de la agencia humana … “. Luego, nuestros autores retomaron a Chadborn y Reysen (2016), de quienes recuperaron que “la inspiración actúa como un concepto motivacional, en el que la inspiración se evoca (genera) de una fuente y una persona encuentra algo significa transmitir una idea y es impulsado a producir algún resultado creativo como resultado”. 

Los discursos museográficos pueden ayudar a inspirar a pensar o a actuar de manera diferente. En el museo Melbourne, un hipotético diálogo entre un arqueólogo y un aborigen, ambos viendo la misma acción (investigación), desde una perspectiva muy diferente. Al final, el visitante se inspira, motivado por la injusticia del racismo, a pensar de una manera más responsable y justa. Foto: A.Jiménez.

La síntesis de su discusión conceptual, ciertamente, peca presentarse como algo sobresimplificado, aunque para efectos de esta breve publicación me atrevo a referir de esta manera, no sin invitar al lector a revisar el texto original. De lo dicho, retomo algunos de sus conclusiones, las nueve características de la inspiración, (aunque solo me detendré a desarrollar un tanto no-tan-brevemente, la primera), identificadas a través de la revisión bibliográfica por ellos realizada, a decir:

  1. La inspiración tiene dos lados: Uno que refiere a aquello que inspira y otro a qué es lo que inspira. Llaman mi atención, en este rubro, algunos de los rubros más destacados como el motor o la fuente de inspiración, dado que conforme a lo que ellos reportan, la naturaleza juega un papel muy predominante. Otras fuentes importantes son el amor, el sufrimiento, la valentía, la música, el ejercicio, la religión, la belleza y la calidad: Todos ellos, a decir mío, elementos a tomar en cuenta a la hora de proponer experiencias significativas. En referencia a la interpretación, reconocen que éste suele ser el lugar patrimonial (a lo que yo añadiría sus valores y su significado revelados al público, es decir, lo que “es”, “íntegramente”, ese patrimonio). En el segundo lado encontramos respuestas a la pregunta de tipo: ¿A qué se inspira la gente?, este es el siguiente componente, y responden: Se manifiesta en el emprendimiento de acciones, tales como compartir esa inspiración hablando con otras personas, o a través del arte, la escritura, la fotografía o cualquier cantidad de esfuerzos para mejorarse a sí mismo. En interpretación, también encontramos acciones muy dirigidas, conforme a los objetivos que típicamente se dibujan, sea para procurar el patrimonio, para actuar de determinadas formas en torno a él o incluso para apoyar acciones para su procuramiento. 
  2. La inspiración es trascendente. En nuestro campo, esto está asociado con la idea de que la interpretación también se puede asociar con experiencias trascendentales en el ámbito espiritual. 
  3. La inspiración es positiva. Se refiere a este aspecto como uno en el cual la gente se siente energizada, abierta, clara, con amor, con voluntad de ayudar, viva, entre otras cualidades. 
  4. La inspiración es individual. Lo cual nos acerca al principio recurrente de la interpretación que la ubica como “personal”.
  5. La inspiración es inesperada. Es accidental, o no buscada. En cierto sentido, inesperada. 
  6. La inspiración es holística. Ello, en el sentido de que conjunta lo racional con lo no racional. 
  7. La inspiración es transmisible. Es contagiosa, y ello está conectado con la necesitad que sentimos los humanos de ser parte de un grupo. He de decir que éste y el punto número 8, son clave para pensar que podemos trabajar para que ella se genere.
  8. La inspiración requiere sentido de receptibilidad. Ello, porque su fuente es ajena a la persona que experimenta la inspiración. 
  9. La receptividad puede ser cultivada. Aunado a ello, no debe ser forzada. Sin embargo, podemos trabajar en genera las condiciones adecuadas para que se de.

Los autores nos dan grandes pistas para reconocer que la inspiración, como parte de los programas o planes de interpretación, es algo que debe trabajarse como un objetivo primordial: La inspiración genera, a través del estímulo externo (si bien planificado, mucho mejor), posibilidades para que las personas emprendan acciones en el mundo que viven. Esa es la apuesta, y en tanto que muchas de las características de la inspiración están entretejidas en los principios de nuestra profesión, hemos de ser creativos, utilizando herramientas adecuadas, para eficientarla en aras de contar con un patrimonio mejor procurado, conservado, y socialmente vivo. 

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Referencia:

Gilson, Jacquline; Richard Kook (2019) “The Place of Inspiration in Heritage Interpretation. A Conceptual Analysis”; en: NAI, Journal of Interpretation Research, Vol. 24, No. 1.

-Hola; -¿Qué tal?: La interacción deseada con nuestro público

La comunicación es un acto de dos vías, y para que se dé es necesario que existan, cuando menos, alguien que emite, alguien que recibe, un mensaje y un código que ambos entienden. Por supuesto, me refiero a nuestra más básica y clásica definición que fundamenta lo que hacemos los intérpretes. Su complemento es la reacción del receptor, cuando se convierte en emisor, gestando una conversación. La gran pregunta es, ¿cómo podemos hacer que ésta se haga realidad? ¿Podemos tener un encuentro interactivo que involucre la mente y provoque reacciones en nuestro público?

Visita guiada en New Belgium Brewing Company. Fort Collins, Colorado. Fotografía: A. Jiménez, 2018.

La respuesta puede resultar un tanto obvia o reiterativa desde la perspectiva de la interpretación. De manera corta podría ser: Sí, y no solo es posible (con estructura y estrategia), sino deseable. Pero para avanzar en un conocimiento que nos acerque más a las partes prácticas, nunca sobra un poco de teoría desde la mirada de especialistas en comunicación que nos permita entender qué es y cómo funciona la interactividad y la interacción.

Patrimonio Cultural Mexicano: Modelos explicativos: Garcia Targa ...
“Interacción e Interactividad…”. Manuel Gándara.

Nuestro punto de partida, o supuesto incuestionable, es que la interacción es algo que puede ayudarnos a conectar a nuestra audiencia con los temas que queremos abordar. En principio, la idea de que la interacción tiene que ver con la conversación, aunque sea manera metafórica, y que en el proceso interactivo hay dos actores, no solamente uno. Manuel Gándara, en un artículo intitulado “Interacción e interactividad: hacia una conversación con los visitantes a museos y sitios patrimoniales”, reflexiona profundamente sobre el sentido de ambas palabras y revisa lo que dicen los expertos al respecto, entendiendo que en particular, aunque no exclusivamente, es un tema muy vigente en el ámbito de los museos.

En ambos casos, dice nuestro autor, se reconoce que se trata de preguntarse cómo puedo entablar un diálogo con nuestros usuarios para que sean ellos los que nos digan cómo lo ven, entre otras preguntas, tales como ¿Cómo puedo saber de sus intereses y participar de sus emociones? ¿Cómo podemos intercambiar opiniones?

La metáfora de interacción que propongo en el título de esta publicación, en donde alguien habla y una segunda persona contesta (un hola seguido de un ¿cómo estás?) nos brinda en realidad el eje hacia nuestra meta. En el sentido teórico, se reconocen diferentes tipos de provocación – respuesta, algunos en el ámbito de las posibilidades de tocar la mente de la gente, de llegar a hacer de la comunicación un acto personal en un sentido mental y emocional; y la otra, en el aspecto práctico que involucra las acciones que el receptor hace al manipular botones o ejecutar acciones de cualquier tipo. 

En cierto sentido, aparece una complicación al momento de definir qué es una y qué es la otra, o cuál es el límite entre ambas. Una pregunta al respecto sería: ¿Existen museos no – interactivos, si es que estamos pensando en que la interacción también se da en una suerte de intercambio y de respuesta en el ámbito del pensamiento?

Gándara propone  que interactividad es “la capacidad del receptor para controlar un mensaje no lineal hasta el grado establecido por el emisor, dentro de los límites del medio de comunicación asincrónico”, y distingue dos variantes del concepto: uno que podríamos llamar amplio, bajo el que cabe la interacción con medios estáticos pero capaces de provocar una reacción en el usuario, como lo hace un libro. La otra variante es la de sentido estrecho, relacionado íntimamente con los servomecanismos, en que se relacionan dos sistemas dinámicos, que pueden tener diferentes grados de dinamismo, como sucede cuando operamos un termostato, cuyo rango de acción es obviamente más limitado que el humano, pero dinámico al fin.

Módulo interactivo en Convict Museum, Sydney. 2011.

Lo interesante aquí es que en ambos casos se perfilan atributos básicos necesarios para determinar la existencia de una interacción, de acuerdo con un autor de apellido Lippman:

  1. Interruptibilidad: las partes deben poder interrumpirse entre sí, para obviar tiempo y agilizar el diálogo; 
  2. “Granularidad fina”: las intervenciones de los interlocutores deberán ser lo suficientemente cortas como para premitir la interruptibilidad; 
  3. Acceso aleatorio o no lineal: debe poderse saltar de un punto a otro de la conversación de manera no secuencial; 
  4. Predictibilidad limitada: al no haber linearidad, no debería ser posible predecir con certeza lo que el otro va a decir a continuación (cuando eso sucede, la conversación se hace aburrida y motiva el típico “¡Ahí vas con esa cantaleta otra vez!); 
  5. Inexistencia de opciones prefijadas, que se liga a las dos características anteriores: no deberíamos limitar la conversación a uno de tres tópicos o a un orden prefijado; 
  6. Degradación gentil o gradual: si la conversación se pone difícil, debe haber manera de suspenderla sin que las partes se ofendan (compárese con el clásico mensaje “Error fatal del sistema El sistema se reiniciará en 10 segundos ¿OK?”, cuando hemos perdido todo nuestro trabajo…); 
  7. Apariencia de inifinitud: al estar las opciones abiertas, cuando menos en principio la conversación podría irse para cualquier lado.

El objetivo es, en el afán de provocar la interactividad, no solamente de introducir tecnología, sino hacer del museo un espacio más abierto a la comunicación bidireccional, en donde se genere de manera efectiva la acción recíproca entre dos agentes, todo con el afán de conseguir los grandes tesoros consecuentes de la interacción:

  1. Aprender, desde cosas sencillas y mundanas hasta conceptos y estrategias más elevadas;
  2. Coordinar la acción conjunta; 
  3. Colaborar, lo que puede incluir negociar las metas y los métodos para lograrlas 
Dispositivo manual interactivo. Convict Museum, Sydney, Australia. Foto: A. Jiménez.

Concluye Gándara: Para ser viable, la conversación requiere que los participantes tengan cuando menos cinco competencias (todas relevantes para ver si podemos extender el concepto de conversación al diálogo entre el museo y su público): competencia lingüística (conocimiento léxico- semántico y gramatical); competencia conversacional: habilidades pragmáticas que permitan que el diálogo fluya; habilidades no-verbales: lenguaje corporal que refuerza (o contradice) lo dicho; medio de comunicación sin restricciones severas, que pudieran afectar la claridad y espontaneidad de la conversación (la computadora no lo cumple por completo: cuando mucho utilizamos los canales visual, auditivo y kinestésico); que no haya restricción de la tarea (comunicativa o práctica a realizar): cuando por razones funcionales, como en el diálogo entre un controlador de tráfico aéreo y un piloto, por ejemplo, se deben optimizar otras características, el lenguaje se hace menos espontáneo, más artificial, codificado y sujeto a turnos pre-establecidos Además de estas características, la conversación tiene que estar codificada en algún lenguaje accesible a las partes: incluso de que tenga una notación clara cuando no es verbal.

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Referencia:

Gándara, Manuel (2013) “Interacción e interactividad: hacia una conversación con los visitantes a museos y sitios patrimoniales”, en: García Targa, José, Patrimonio Cultural Mexicano. Modelos Explicativos. BAR International Series 2551, 2013. 

Acceso para su consulta: http://interpat.mx/recursos-para-interpretes/

Las respuestas a la Pandemia (Parte 1)

Opciones de visita a sitios arqueológicos en México. Cortesía: www.inah.gob.mx

El Covid nos puso a todos en pausa, aunque a pesar de ello, personal de museos y espacios patrimoniales no dejó de pensar en formas alternativas para que la gente siguiera en contacto con su patrimonio. A tres, o cuatro meses de haber permanecido en casa, los recursos en línea gestados durante este tiempo se quedan para disfrute de miles de usuarios, mientras los planes de reapertura física comienzan a manifestar los primeros grandes cambios que estaremos presenciando al visitar estos recintos de memoria e identidad.  

Durante la primera fase de alarma, cuando se hicieron vigentes las medidas de prevención que obligaban a la gente a permanecer en casa, trabajadores de museos, sitios arqueológicos y espacios de difusión y divulgación del patrimonio, (la mayoría también desde sus casas), actuaron para mantener a la gente en contacto con su patrimonio. En el primer momento, aquel en el cual acatábamos las instrucciones de nuestros gobiernos de evitar el contacto físico con otras personas, recibíamos una buena cantidad de opciones de museos y otros lugares patrimoniales, que disponían de accesos virtuales y actividades de divulgación para pasar el tiempo en casa. Los listados de lugares que ofrecían este tipo de servicios no tardaron demasiado en aparecer en redes sociales y a través de mensajería de teléfono.

Este primer momento fue crucial, porque en el desconcierto, y entre la salvaguarda de la integridad física de la gente y sus familias, se incrementó el uso de recursos en línea para visitar virtualmente lugares del mundo que en la rutina recién quebrada estaban fuera del alcance.

Ese momento fue seguido por otro, en el cual se gestaron nuevos recursos, todavía con sabor a emergencia. Se crearon nuevos contenidos, se utilizaron nuevas plataformas y se dinamizó la comunicación sobre el patrimonio en todos los frentes posibles, con especial énfasis en todos los que se podían accesar desde Internet.

Aún situados en la crisis, pero ya con una perspectiva que acentúa el hecho de que debemos acostumbrarnos a vivirla por un período más, los espacios patrimoniales siguen ofertando los servicios de comunicación preexistentes y generando otros; a la par, se comienzan a generar preguntas, reflexiones, acerca de lo que ha pasado con el patrimonio, de lo que está pasando y de las formas como nos podemos (y debemos) adaptar para seguir ofreciendo oportunidades de encuentro entre la gente y el patrimonio ante una circunstancia inédita.

Evidentemente, las interrogantes son muchas, pero una de ellas anticipa cuáles son las prioridades. En todos los casos sabemos que lo más importante es proteger a las personas. Varios museos, sobre todo en el contexto europeo que inició el período de confinamiento antes que América, han tenido un poco más de tiempo para organizar la reapertura de sus espacios. Las medidas precautorias para evitar el contagio por Covid19 han implicado el asesoramiento científico y por supuesto la disposición de recursos considerables, cuando se ha podido, con tecnologías sofisticadas instalados a la par de la protocolización de nuevos hábitos en el interior de los recintos.

La seguridad es una demanda, y ocurre en dos vias: Los museos buscan actuar de manera responsable para sus visitantes y para la gente que allí trabaja, sin detener su actividad; y los usuarios difícilmente irán a un lugar en un momento de ocio, de esparcimiento, a sabiendas de que les puede costar demasiado caro. 

Todo lo dicho redunda en más de una consecuencia, y en efecto, una que a los intérpretes mucho importa es la experiencia de conocimiento y de aprendizaje. Lo cierto es que la pandemia Covid está acarreando una variable más en el ámbito del aprendizaje significativo. Pensemos en que hay gente que no ha salido de su domicilio en meses, o peor aún, en personas que han tenido la desgracia de perder a algún ser querido por motivo de la pandemia, sellando un trauma que durará toda su vida. 

Si recordamos el esquema de Falk y Dierking (2008) para comprender la experiencia que tienen los usuarios en museos, no pasará demasiado tiempo en que reconozcamos que más allá de la tranquilidad que solemos vincular con la idea de asistir a un museo, de repente aparecerá también asociado con la idea de visita a un lugar patrimonial sentimientos de estrés y de miedo, mismos que nos acompañarán indudablemente en el contexto de la reapertura.

En el esquema de Falk y Dierking se entrecruzan el contexto personal, el social y el físico para la conformación de la experiencia de visita. El contexto personal, que de por sí es complejo, vincula física y mentalmente a las personas con el lugar en el que están. En el plano físico aspectos como la adaptación del lugar con medidas de accesibilidad para distintos tipos de visitantes, así como la disponibilidad de alimentos, servicios sanitarios y espacios de descanso influyen notablemente en la posibilidad de que los visitantes no estén más preocupados en satisfacer esas necesidades primarias que en el disfrute de su visita. 

En este período de daptación, el contexto personal habrá de considerar la consideración de medidas no solamente que garanticen la salvaguardia de la salud de las personas, sino que les hagan sentir que están seguros. La divulgación de las propias medidas de seguridad adaptadas por los espacios que se visitan ingresarán, ahora, a nuestra menuda lista de los planes de Intepretación. 

Por ejemplo, el Louvre publicó en su página principal que la gente estará obligada a usar cubrebocas o máscaras, que se controlará el aforo y que se fomentará la distancia adecuada para que la gente no tenga contacto cercano entre sí. Como parte de los nuevos protocolos de seguridad, publicó nuevas medidas reglamentarias tanto para visitantes como para guías de turistas. 

Un paso más allá lo desarrolló el Museo Casa Batló de Gaudí, en España. En ese lugar, se dispuso de un programa de tecnologías muy sofisticadas para proteger a las personas del contagio Covid, mismo que fue justamente divulgado a través de un video promocional exclusivo sobre el programa de reapertura segura. 

Programa “Visita Protegida”, Museo Casa Batlló, España

El programa se denominó “Visita Protegida” y anuncia un “entorno seguro”. La nueva mercadotecnia del lugar publicita la existencia de purificadores de aire de alta tecnología que elimina virus y bacterias, sistemas de ionización bipolar de plasma activo, limpieza de equipo que se comparte por los visitantes para audioguías con luz ultravioleta, monitoreo de temperatura corporal de los visitantes en todo momento, control de aforo y señalética informaciones pertinentes al Covid.

El museo en este contexto, cumple con su responsabilidad para con la gente, pero le anticipa que se puede sentir seguro allí dentro, con lo cual se aminora el estrés y se puede trabajar directamente en los discursos propios de la exposición. 

Como podemos apreciar, esta pandemia nos está dejando muchísimos consecuentes, cambios, en los procesos de disfrute del patrimonio. Los museos también deben reinventarse, y aunque desafortunadamente, tal y como se anticipa por el ICOM, cerca del 10% no podrá sobrevivir a la pandemia, quienes lo hagan habrán de asumir nuevos retos, mismos que tocarán las agendas de los intérpretes que en ellos trabajamos. 

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Referencias

Museo Casa Batló, “Volvemos el 1 de julio con innovadoras medidas de higiene”, en https://www.youtube.com/watch?v=hiuCCkN3KiY&feature=youtu.be. Visto el 1 de junio de 2020.

Para conocer medidas tomadas en casa Batlló: https://www.casabatllo.es/novedades/garantizamos-una-visita-segura-con-innovadoras-medidas-de-higiene/

InterpatMx, una Asociación de Intérpretes del Patrimonio en México

www.interpat.mx

Hacer crecer a nuestra profesión, mejorar el acceso a los recursos bibliográficos para incrementar su calidad, unir gente apasionada por la comunicación del patrimonio y su conservación, y propiciar oportunidades de capacitación. Los que menciono son los principales objetivos de esta asociación de reciente creación, que con gran entusiasmo se suma a las iniciativas mundiales de asociaciones de intérpretes.

Miembros fundadores de InterpatMx

La interpretación del patrimonio tiene ya más de medio siglo de existir. Podemos considerar a la obra de Tilden Interpreting Our Heritage (1957) como el momento de arranque, en donde nuestro tan citado autor presentó sus principios iniciales. A partir de entonces podemos iniciar el recuento de muchísima experimentación, y por ende, de recurrentes nuevos aportes.

En esos más de 60 años los principios de Tilden se han reproducido en incontables ocasiones; otros más se han propuesto y reconfigurado; la bibliografía ha crecido; el número de intérpretes profesionales en el mundo se ha multiplicado. Los proyectos de interpretación desarrollados han hecho evidente que el valor de las experiencias de encuentro con el patrimonio se incrementa cuando se hacen bajo los principios de esta estrategia comunicativa.

En este proceso, las asociaciones de intérpretes han sido uno de los más importantes motores, porque han permitido que mucha gente acceda a formas de capacitación y entrenamiento, a vinculación entre profesionales en el campo a través de conferencias y también a la visualización de profesionales y empresas que terceros pueden contratar para desarrollar proyectos de interpretación.

La unión hace la fuerza, y son grandes las ventajas que ocurren cuando nos encontramos entre gente que comparte visiones, inquietudes y propuestas. Es ahí donde yace la intención de gestar una asociación de intérpretes, sobre todo ante un panorama que nos dicta algo más que cierto: El mundo necesita de más servicios y productos de interpretación.

Los argumentos son vastos, aunque podríamos citar entre los principales que al mejorar las experiencias de encuentro de la gente con su patrimonio, se propician momentos más memorables y significativos con él. Así, a la gente le puede resultar más relevante el patrimonio y por ende, crecen las posibilidades de que participe en acciones que resulten en su procuramiento, su protección y su conservación.

Lo dicho tiene detrás otra convicción que casi todos los intérpretes compartimos: Comunicar de formas eficientes el patrimonio es algo útil, necesario, y ante todo, posible. Para ello, los aportes que desde muchas disciplinas se han hecho y se siguen haciendo enriquecen día con día nuestras posibilidades de hacer mejor nuestra labor.

En este campo profesional tan complejo, participan especialistas en psicología, historia, antropología, ciencias naturales, museografía, servicios de visitas guiadas, gestores culturales, entre muchos, muchos más. El enfoque, a pesar de esta diversidad, tiene un centro, un lugar común de encuentro: La gente, el patrimonio, y la comunicación.

Bajo esta plataforma, estar en contacto con otros intérpretes, con bibliografía, con experiencias de desarrollo de planes de interpretación es la clave. Así, la iniciativa de InterpatMx es antecedida por una serie de asociaciones en otros puntos del globo. Aquí abajo encontramos los vínculos a sus páginas de Internet:

Ciertamente, cada una de estas asociaciones tiene un enfoque distinto y su fundación ha obedecido a inquietudes si bien coincidentes en los fundamentos, particulares en su funcionamiento.

En México, nos reconocemos ante grandes retos como intérpretes, encabezados por el hecho de que nuestra profesión es aún poco conocida, y por lo tanto, poco buscada y utilizada por quienes ejecutan proyectos y programas de comunicación del patrimonio cultural y natural.

Con gran frecuencia nos encontramos exposiciones museográficas, paneles, videos y muchos recursos comunicativos con escaso uso de estrategias eficientes de comunicación. La recurrencia a copiar y pegar textos con lenguaje técnico o académico, de no atender a cuestiones de usabilidad o de, simplemente, carecer de objetivos concretos en el plan de comunicación.

Los intérpretes solemos quejarnos pero en realidad más que molestarnos hemos de trabajar en visibilizar lo que sabemos hacer. Ese es el primer cometido que tiene esta asociación en México, a la par de una intención de mejorar las oportunidades de capacitación e incluso de investigación sobre la Interpretación del Patrimonio en nuestro contexto latinoamericano.

Las ventajas potenciales de esta asociación de intérpretes vislumbran efectos colaterales no muy lejanos en el tiempo: Al ser los miembros de InterpatMx parte del contexto latinoamericano, y al estar en contacto con colegas de varios de estos países, sabemos que compartimos inquietudes, problemas y circunstancias.

Las posibilidades de colaboración en este sentido son grandes, aunque como hemos tenido siempre presente, vamos paso a paso. Por ahora, nos congratulamos como grupo de intérpretes ante el resultado que ya es el haber logrado contar con una primera plataforma que presume ser el punto de arranque de ideas, proyectos y mucha interacción.

Antonieta Jiménez / Directora Ejecutiva de InterpatMx.

Nuestra circunstancia como intérpretes ante la pandemia Covid19

Museo Nacional de Antropología, México, cerrado por la contingencia Covid19.

El patrimonio está en el centro de nuestra atención como intérpretes, pero ahora las circunstancias parecen retarnos a oscilar entre éste y el manejo del lugar más íntimo, nuestros hogares. En realidad, una de las primeras lecciones de la interpretación viene a colación, al recordarnos algo muy importante: Los usuarios de nuestros programas, la gente que gusta de aprender del patrimonio, también está, durante esta crisis, viviendo este momento de la mejor manera posible.

En plena crisis, el patrimonio cultural y natural encuentran un lugar aparentemente alejado de nuestra realidad. Los sitios arqueológicos están vacíos, el turismo cultural y natural es prácticamente inexistente y los únicos humanos que transitan en el interior de los museos son quienes allí laboran.

Los efectos de esta gran pausa en el uso y en el disfrute del patrimonio se cuentan por millones de dólares, dado que no es algo no sabido el papel de estas actividades en la economía global. Muchos especialistas en interpretación personal, como los guías de turista, seguramente padecen de este momento porque sus ingresos también están en pausa.

La Conferencia Internacional de Interpret Europe, desarrollada por primera vez en línea.

En este momento, la circunstancia le está quitando al patrimonio la posibilidad de ser apreciado empíricamente, aquella cualidad que permite ir, y constatar, sea por la vista, el tacto o el sentir de estar “allí”. El hecho es importante, pero la gente sabe que en el fondo está disponible, lo reconoce como algo que no se irá a ningún lado y que afortunadamente (como parte de los pisos de seguridad), estará allí para cuando esta crisis cambie de tenor.

Ver las imágenes de origen
Un cuadro de Van Gogh fue robado en un museo cerrado por la contingencia COVID19 (centro Singer Laren de Ámsterdam): La comunicación sobre la importancia del valor del patrimonio no puede detenerse. Fotografía: https://www.lavanguardia.com/cultura/20200330/48180824819/roban-cuadro-van-gogh-coronavirus-museo-singer-laren.html

Ante la crisis, sin embargo, los intérpretes tenemos mucho por hacer. El patrimonio se sigue destruyendo, está siendo saqueado, y la gente ahora más que nunca está buscando opciones para conocerlo sobre todo a través de Internet.

Cual hormigas, debemos seguir trabajando en distintos sentidos. El inmediato, que es el de procurar que la gente se mantenga en el lugar a pesar de la distancia. La cantidad de recursos que están apareciendo en internet para acercarse al patrimonio son solo una muestra de ello.

¿Quién no, durante el primer gran cambio de rutina, en esa semana inicial de “quédate en casa”, se encontró en las redes sociales una gran cantidad de opciones para visitar virtualmente museos y lugares históricos?

La posibilidad a llevar a la familia a los grandes museos del mundo resultó muy atractiva, siendo que esas opciones ya estaban disponibles desde tiempo atrás, pero por alguna razón la gente no las había visitado.

Pero ¿quién de los especialistas en interpretación no se empapó de un poco de frustración al reconocer, una vez más, que muchos de los recursos disponibles carecen de lineamientos básicos de una divulgación de calidad?

En realidad, lo único que nos presenta esta circunstancia, como intérpretes, es un mensaje reiterado de que necesitamos trabajar más y ayudar a que sean más eficientes estas herramientas, para que cuando se necesiten, cumplan con las cualidades de una buena interpretación. Entre ello, resulten en posibilidades de aprendizaje ameno, relevante y significativo.

La interpretación del patrimonio cobra total relevancia y afina sus esfuerzos hacia el desarrollo de planes en medios de comunicación específicos. Ahora, el eje lo tienen, cuando menos durante el tiempo que duren las medidas precautorias que implican no salir de casa y no acudir a lugares como aquellos en los que con frecuencia trabajamos los intérpretes, las nuevas tecnologías.

Lo dicho fue altamente reconocido en dos conferencias internacionales ocurridas en esta semana pasada: InterpTech, organizado por la National Association for Intepretation, y la conferencia internacional de Interpret Europe. Ambas, evidentemente, desarrolladas en línea por primera vez en su historia.

InterpTech, Conferencia Internacional de la Asociación Nacional de Interpretación (USA), desarrollada por primera vez en línea.

Las nuevas tecnologías nos dan muchísimas opciones para ayudar a que el patrimonio no deje de ser presente, aunado a que pueda ser una oportunidad de menguar el estrés del encierro que viven muchas personas. El patrimonio en sí representa palabras que siempre merece la pena recordar, pasado, presente, y ante todo, futuro. Patrimonio cultural en particular, tiene una connotación fuerte referente a la estabilidad, debido justamente a que sus restos han permanecido a lo largo del tiempo a pesar de cualquier cantidad de cambios históricos. El patrimonio cultural yace, pacientemente, diciéndonos: Esto, también pasará.

Sabemos que ahora la gente está no solamente con la capacidad de conectarse a través de internet, sino que está forzada a ello. El reto mayor, y que sigue estando presente en estos eventos, es el de lo que en inglés se refiere como “engagement”, una palabra difícil de traducir literalmente para nuestros propósitos, pero que es fundamental. En nuestro sentir, podemos referirla como compromiso de la gente, pero más bien como una interacción real, significativa y relevante.

Así, las grandes recomendaciones para los intérpretes del patrimonio se vuelven a hacer pertinentes: Enfocar nuestras energías en lo que podemos hacer (y también en lo que como especialistas en comunicación tenemos la responsabilidad de hacer), más que en lo que no podemos hacer. Aprovechar la enorme cantidad de recursos digitales, redes sociales, videos, blogs, TikTok y tantos, tantísimos más.

Planear los discursos, pensar en el usuario (tanto para cuidar lo que decimos como en el uso físico de los dispositivos a través de los cuales emitimos los discursos), y reflexionar sobre los mensajes.

Interpretación con Autenticidad: ¿Por qué es importante y cómo lograrla?

La gente que hace turismo cultural y natural gusta de sentir que está asistiendo a lugares que no están contaminados por intrusiones que no corresponden a lo que lo hace auténtico, verdadero. La sensación, sabemos todos, es una ilusión que viene acompañada de emociones que pueden llegar a afectar de manera muy impactante los resultados (el logro o no) de nuestros objetivos de interpretación.

Beamish, The Living Museum of the North - Coach Tours UK
Vivir una experiencia del pasado es algo que ofrecen lugares como Beamish Museum, UK. Fotografía tomada de http://www.coachtoursuk.com/beamish-living-museum-north/.

Lo auténtico es algo que ha sido estudiado desde muchos lugares. El ámbito de las experiencias es uno de los dos grandes protagonistas. Los motivos están muy bien fundamentados por las grandes implicaciones que esto tiene en el marketing. En las últimas décadas, los clientes de miles de empresas se sienten más beneficiados y satisfechos si reciben experiencias, más que productos.

En los lugares patrimoniales, las ventajas económicas de atender a la experiencia no han pasado desapercibidas. De ahí que los lugares que tienen interpretación viva sean tan exitosos. “Vivir” un momento en el pasado, o en otra cultura es, cuando se planea cuidadosamente, un evento que por el simple hecho de denominarse experiencia (aquello que el cuerpo y la mente experimentan), se convierte en algo mucho más fácilmente memorable. 

La autenticidad tiene mucho que ver con una palabra clave: Credibilidad. Si ponemos un poco de atención, nos daremos cuenta de que todo este asunto de la autenticidad tiene un importantísimo componente sobre la percepción de alguien que puede juzgar y considerar algo auténtico – o no.

Llamó mi atención, en este sentido, un número de Legacy, la revista de la National Association for Interpretation de los Estados Unidos, que en noviembre de 2014 dedicó su número justamente a este asunto. Como antecedente, valga mencionar que en nuestra arena, la interpretación del patrimonio, hay básicamente dos oportunidades para identificar en dónde se manifiesta la autenticidad, y en ambos se pueden presentar juicios:

  1. En los objetos o los elementos que presentamos.
  2. En lo que decimos sobre esos objetos. 

Los objetos y elementos que presentamos

De la Mona Lisa de Isleworth a la del Prado: el misterio de las otras "Giocondas" de Da Vinci
La Mona Lisa ha sido una de las obras que ha generado más controversia por la existencia de más de “una” original. Imagen tomada de magnet.xataka.com.

Jon Kohl, en uno de los artículos publicados en este volumen, recuerda un episodio en el cual se encontró con un grupo indígena en Kenia. El chamán, relata Kohl, tenía con él un teléfono celular. La imagen evidentemente chocaba con una de purismo indígena o aborigen. Quien viniese de fuera podría claramente juzgar ¡esto no es auténtico!, como si las sociedades tradicionales tuvieran la obligación de vivir sin aprovechar las conveniencias del contexto en el cual viven.

La autenticidad está muy vinculada con la experiencia, con el sentir interno de estar viviendo un contexto especial, diferente. Esta noción de autenticidad puede aumentar o reforzarse cuando una persona tiene acceso a algo que es auténtico en el sentido de original, a decir, que no es una copia. El sentimiento de estar en frente de una obra maestra de algún autor clásico es distinto cuando está acompañado de la palabra “reproducción”, o “copia” del original. La idea de ver un cuadro original está acompañada con una idea de ver no solo el objeto, sino al personaje famoso detrás de ella.

Lo que decimos sobre ellos

Otra forma de experimentar autenticidad es a través de aquello que los visitantes juzgan como información de calidad. Ello tiene relación con un evento que marcó un momento importante acerca de los discursos oficiales sobre el patrimonio. En 1994, en Japón se firmó un documento (El Documento Nara sobre Autenticidad), que respondía a la preocupación ante un problema que se presentaba justamente en el ámbito de la comunicación sobre el patrimonio. 

La representación de información disponible puede ayudar a reproducir contextos arqueológicos y darles un sentido de autenticidad. Huaca Pucllana, Lima, Perú. Foto: A.Jiménez.

El documento decía: “La presentación del patrimonio cultural, en todas sus formas y períodos históricos (que podríamos referir como comunicación o interpretación), halla sus fundamentos en los valores que en cada época se atribuyen al patrimonio. Nuestra capacidad para comprender estos valores depende, en buena parte, del grado en el cual las fuentes de información sobre estos valores puedan tomarse como creíbles y verdaderas. El conocimiento y la comprensión de estas fuentes de información en relación con las características originales y las derivadas del patrimonio cultural, así como de su significado, es un requisito básico para valorar todos los aspectos de su autenticidad”.

La preocupación estaba clara: Necesitamos contar con discursos más apegados a aquello que refleja lo que sabemos sobre ellos, a aquello que hace evidente su valor.

Si en interpretación partimos del hecho de que es importante apegarnos a la información, pero comunicada de una manera eficiente y acorde con las cualidades de una buena comunicación, podemos retomar propuestas de otros expertos. Mary Buchman, en el mismo volumen, nos presenta una excelente solución que encuentra coherencia y consistencia con documentos profundamente reflexionados como el documento Nara sobre autenticidad y otro más, que es la Carta de Burra, a la cual ya hemos hecho referencia antes.

Dice nuestra autora: “El primer paso hacia la autenticidad en un sitio que interpretamos es que los intérpretes se familiaricen con las características y cualidades (yo diría valores), del lugar. Ello ayuda a tener un mejor sentido del lugar. Revisar la misión puede ayudar, y si no la hay, hacer un poco de planeación previa para rectificar sobre qué es lo que lo hace único y excepcional, para entonces, comunicarlo con todas las herramientas interpretativas que tengamos a nuestra disposición” (Cfr.). 

La solución me parece formidable: Si queremos dar a la gente un sentido de autenticidad, entonces recurramos a lo que se sabe, científicamente, sobre el bien patrimonial. Divulguemos ese contenido, porque es justamente lo que le da su personalidad, su excepcionalidad, su sentido de originalidad. La historia de cada bien, así como sus cualidades, son sus verdaderos valores, aquellos que hacen de algo único e irrepetible. Los intérpretes debemos conocer muy bien el bien, tener un buen sentido de lugar, reflexionar sobre la misión del lugar (que suele estar respaldada por la investigación del mismo).

¿Lo auténtico es realmente auténtico?

La noción de autenticidad, en la vida real, es algo altamente controversial y que al depender tanto de la percepción, como científicos, hemos de cuidar. En el artículo de Jon Kohl, encontramos cinco ámbitos conforme se puede presentar en la mente de los visitantes:

a) En el ámbito natural, aquello no tocado por el hombre; b) en el ámbito original, lo que es original en su diseño, en ser el primero de su tipo, o nunca visto por ojos humanos (no una copia o imitación); c) en el ámbito excepcional, aquello que está hecho excepcionalmente bien; d) en el ámbito de la referencia, aquello que refiere a otro contexto, y que da una imagen de inspiración acerca de la historia humana; y e) en el ámbito de la influencia, aquello que despierta la influencia hacia otras entidades, con llamados hacia una meta mayor. 

A partir de ello, nos podemos preguntar: ¿Realmente hay algo no tocado por el hombre? Tanto en ciencias naturales como en sociales, sabemos que esto es realmente alejado de la realidad. 

Algunos investigadores han llegado al extremo de referir que no existe lugar no tocado por el hombre porque el ser humano ha generado consecuencias en todos los rincones de planeta, en lo que a la naturaleza refiere. En el aspecto cultural, los antropólogos son los primeros en identificar que no existen sociedades inconexas de alguna u otra forma con el mundo moderno.

Si lo vemos de esa forma, entonces habremos de iniciar desde una plataforma más realista, pero que más que desanimar habría de provocarnos a comunicar aquello que sí es auténtico, y que es el conjunto de valores intrínsecos que tiene el patrimonio independientemente de esta noción de contaminación.

De esta manera, estaremos relevando, con apoyo en los resultados de investigación, cualidades que hacen de nuestros bienes algo auténtico no necesariamente porque no estén influenciados por la modernidad, sino porque su historia les ha dado un carácter único e irrepetible.

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Referencias:

Buchman, Mary (2014) “Authenticity of Interpretation. An Existencial Perspective”, en Legacy. The magazine of the National Association for Interpretation. Noviembre / Diciembre 2014, Vol. 25, Número 6, Denver: NAI, USA.

Kohl, Jon (2014) “What Is Really Real”, en Legacy. The magazine of the National Association for Interpretation. Noviembre / Diciembre 2014, Vol. 25, Número 6, Denver: NAI, USA.

UNESCO (1994) Documento de Nara sobre la Autenticidad